Mar 8 2011

Desinspiración

dali«Me arrancaron de la vida. Después, me arrancaron la vida…».

«Empezó a pasar una mañana en la que bandadas de buitres, que no veía, tiznaban un reluciente sol que todo lo coloreaba en las afueras del ajusticiamiento que aún ni sospechaba. Comenzó a perpetrarse un día en el que de fondo sonaba incesantemente: «te lo dije…, te lo advertí…, te avisé…», sin que fuera consciente de estar oyéndolo. Tres frases, ocho palabras, que a ritmo de obsesiva petenera redoblaban compulsivamente en aquel esquinazo de su espíritu, actualizando una y otra vez la maldición de aquella vieja gitana de la alhambra a cuyo lado una pasa era la quintaesencia de la tersura».

«Me arrancaron de la vida. Después, me arrancaron la vida…»………..

Y ahí paró, ahí dejó de escribir. Inesperadamente la pantalla se tiñó de negro y al instante se apagó el ordenador. Miró el cuadro de los diferenciales pero todo estaba en orden. Comprobó el enchufe con otros artilugios y funcionaba. Lo hizo rápido porque se sentía inspirado, enchufado a su musa, y tan así fue que presuroso buscó papel y bolígrafo para proseguir su relato sin distraer ni un segundo en el qué habría pasado. Arrancó, mas que quitó, la capucha y se lanzó así armado contra el folio. Engatilló la primera letra de la primera palabra y… nueva sorpresa: no salía tinta. Comprobó si se había vaciado o quizá secado, pero no: estaba rebosante. Buscó entonces una estilográfica pero le sucedió exactamente lo mismo. Empezó a inquietarse. Abrió entonces un viejo plumier y tomó un lápiz. Fue aún peor: se la caía la mina: No que se partiera no, es que literalmente se caía una y otra vez, se desvanecía. O quizás huía. Volvió al ordenador. Pudo encenderlo, ¡funcionaba! Cargó la página y se dispuso a amartillar las teclas cuando estas saltaron los aires empezando a revolotear con indómito sarcasmo a su alrededor. La rebelión de las teclas, se dijo. Intentaba capturarlas pero era imposible: una y otra vez driblaban a sus dedos con fintas vertiginosas. Se desquició. Y decidió encerrarse.

«La musa dicta y en algunas ocasiones sopla. Pero relativamente poco, porque ya está lejana y tan cansada que tuvieron que ponerle medio corazón de mármol».

«Me arrancaron de la vida. Después, me arrancaron la vida…».

 


Feb 21 2011

Apaga y vámonos

el-viejo-del-cigarillo-joaquin-sorolla-y-bastida

 

La miraba fija, intensamente, y cuando cerraba los ojos ya no revoloteaban miniconstelaciones de recuerdos lumínicos en las bambalinas de sus ojos. Lo intentó una vez y otra, pero nada. Veía apenas, si forzaba hasta casi el dolor, un boceto de rastro borroso de aquellas inquietas y escurridizas chiribitas a las que perseguía a cierraojos sin conseguir no ya apresar sino siquiera retener.

No era su culpa ni mucho menos su intención. Quería hacerlo con la misma fuerza, o quizá algo más, con la que siempre quiso. Pero nada, no había forma. La veía, sí, ahí arriba…, donde siempre estuvo, donde siempre había estado, donde siempre por siempre debería estar. Pero ya no era la misma. Y ella lo sabía. Por más que ella misma forzaba a sus artesanos filamentos, por más que les esforzaba a la incandescencia radiante y cegadora de tantos y tantos años…, no había forma, ya no lo conseguía. Y él, viéndolo, sufría con extrema angustia. Y ella, atisbando su desconsolado sufrimiento, rebuscaba un simple rescoldo de energía en lo más hondo de sus almacenes de tungsteno y vanadio. Pero nada. Y entonces su sufrimiento se transformaba en afligido tormento rayano en la tortura. Y sentía una impotencia que la desquiciaba. Y le entraban unas ganas incontenibles de morir, y de hacerlo cuanto antes.

Él entre tanto, reconcomiéndose en su desesperación y en su pena, no podía detener el carrusel de los recuerdos, el irrefrenable tiovivo de la memoria, el caudaloso sinfín de evocaciones. Notaba en la misma caña de sus huesos un torrente espeso de nostalgia y sentía que más pronto que tarde se le inundarían aurículas y ventrículos llevándose por delante tantos sentimientos laboriosamente sembrados y emotivísimamente cultivados.

Hormigonándose por dentro y atrincherándose por fuera, de pronto aquella luz que ya casi no lucía habló, gritó, atronó: «me gustó ser bombilla, ser luz de guía, iluminar y guiar, y me gustaría poder serlo siempre. Pero el tiempo ha pasado de acecharme a cercarme y de cercarme a extinguirme, y no me quedan fuerzas para sostener esta lenta e inexorable agonía… Casi ni siquiera me queda energía para apagarme de pronto por mí misma, para entonar mi «apagose«. Apágame tú, por favor».

Lo escuchó perfectamente, lo vio con absoluta nitidez, lo sintió en lo más profundo de sí mismo. Notó como un haz de luz con la fuerza del láser estaba esculpiéndole implacablemente aquellas cuatro palabras. Y entonces, abatido, se jibarizó hasta rozar la inexistencia mientras un hilillo de voz bisbiseaba «apaga y vámonos».

A cuidarse!!

 


Feb 8 2011

El zoco del tiempo

la-luna-en-cuarto-creciente-en-escorpio1La luna mora convertida en cimitarra sajó la noche de sur a norte provocando una hemorragia de luceros entre goterones de centellas. La estrella polar, enseñoreada en lo alto de la negritud, rasgó el zaino silencio, y el aire de plomo fundido se agitó nervioso. Acababa de fraguar la revolución que llevaba tiempo cociéndose en los hornos de la libertad.

A Mahmud le estalló cuando acababa de entrar en el zoco del tiempo a la búsqueda de instantes y momentos pasados, presentes o futuros a buen precio. Sabía que iba a ocurrir y no le sorprendió, sí lo hizo el ajetreo histérico que reventaba algunos de los puestos con prebostes, déspotas y tiranos dándose codazos cuales yonkis en busca del kitamono.

Allí estaba Mubarak comprando tiempo desesperadamente con la intención de ganarlo, y creyó ver que incluso lo pagaba con su propia sangre tras haber entregado los números PIN de todas sus cuentas suizas alimentadas durante lustros a base de oprobios, vejaciones y venta masiva de humo. Vio también a Barak regateando tiempo y los dólares para comprarlo con un cuervo sobre su hombro izquierdo y un buitre en el derecho deseosos de lanzarse a carroñear tesoros energéticos entre las vísceras bien fondonas de quien a tanto y tanto alimentó. También estaban allí colándose descaradamente media docena larga de amos opresores de otros tantos países árabes mercadeando tiempo preventivo con las ajadas maletas para los sobornos colgándoles de las mantecas. ´

Psicóticos y paranoicos comprando tiempo desquiciadamente para luego volver a engañar diciendo que lo habían ganado. Y frente a ellos, decenas de miles de vendedores de tiempo, cientos de miles de hartos ya de estar hartos que si algo tenían de sobra era tiempo, millones de personas que después de muchísimo tiempo soportando el tiempo y los tiempos habían pasado a controlar el tiempo y los tiempos.

Mahmud fue feliz y feliz lo contó a todos cuantos quisieron escucharle. Entre ellos uno de nuestro tiempo y espacio que mientras escuchaba preso de la emoción jugueteaba con los tiempos de aquí viendo a unos emboinados anclados en el tiempo que ellos ensangrentaron a tiros y bombazos queriendo comprar desesperadamente tiempo electoral para después mendigar tiempo vital; a uno comprando el tiempo que casi daba igual el que fuera para con él intentar desviar el cauce de las bravas y caudalosas encuestas que como setas empezaron a brotar sin cesar con los huracanes económicos; o a otro que completamente borracho de sí mismo no paraba de regalar tiempo y tiempos que no eran suyos para así poder satisfacer la obsesión de que su tiempo era ya y ya y más ya y nadie se lo iba a volver a robar.

El zoco del tiempo está en máxima e imparable ebullición. El bazar de los instantes y los momentos abre las 24 horas de lunes a domingo.

A cuidarse!!!…

 


Ene 24 2011

Buchitos de salón

don-tancredoDe salón torea como dios, pero en la plaza no le ha visto torear nadie nunca jamás. Frente al espejo se gusta y regusta, se pavonea, se engalla, se desplanta y se adorna, pero en el albero no le ha visto hacerlo nadie nunca jamás. Acaba de volver a mostrarlo y demostrarlo desde los cercados de la cartuja, donde además clamó que hay sed y que hace sed para acto seguido mostrar y demostrar que él agua no da (tampoco sabe seguro si la tiene) y que como mucho repartirá buchitos… pero de salón.

Diestro gallardo (¡ah NO, que ese es otro!) y valeroso (¡uy, me equivoqué de nuevo!) frente al espejo…, es ahí justamente, frente a la tabla de cristal azogado por la parte posterior, donde (cree que) inventa sus faenas y, sobre todo, donde las sueña… Él sólo frente a si mismo. Y dormitando porque soñar lo insoñable también es trabajoso y él no es torero de fatiguitas, no. Él (frente al espejo siempre) se ve glorioso y triunfante,  y se ve así sin despeinarse, sin esfuerzos ni apreturas, sin capotazos, ni muletazos, ni quiebros ni espadazos: ¡menudo cansancio! Él, él sólo siempre frente a su reflejo, saliva y babea soñándose en volandas de la afición, mientras sus partidarios a modo de guardia pretoriana protegen y reprotegen su traje (que no vestido, esa es terminología de toreros de verdá mientras que traje es terminología camPPsista) de color morado gurPPeliano con remates en purpurina trilera. Él de salón no tiene rivales, él de salón no tiene parangón (ni tampoco agua y clama que hace sed, pero sí buchitos).

Todo eso hizo y soñó en los cercados de la cartuja de donde salió derretido en su propio éxtasis camino del ruedo a librar el esperado mano a mano. Y allí, en el mágico redondel de glorias y fracasos, expuso por fin su tauromaquia, esa que estaba más que seguro (al igual que sus partidarios) que le llevaría directamente al magno palco palaciego. Una tauromaquia consistente en no hacer nada, absolutamente nada, nada de nada de nada. Una tauromaquia consistente en quedarse quieto como una estaca mientras su contrincante se reventaba dando verónicas y chicuelinas, gaoneras y revoleras, naturales y trincherazos…, esquivando embestidas y quebrando cornadas. Y él quieto parao, sin mover ni un milímetro las zapatillas, aguardando el inevitable cornalón mortal a su contrincante. Esperando tumbadodepié el desenlace, sabedor, y cómo y cuánto, que al burel ya se le ha extraído la bravura y la maldad y los resabios, y se le ha dejado tan amaestrado como a la afición que harta de puyazos y banderillazos se resigna doblando la cerviz y se repucha en sí misma como paso previo a cortarse la coleta colectivamente porque a partir de ahora el toreo/la tauromaquia consistirá en toros domesticados yendo del ronzal de un torero de salón cuyo único arte único es quedarse quietoparaotumbaoydepié  y que aún clamando que hace sed agua no dará, como mucho mucho muchísimo buchitos de salón.

A cuidarse!!

 


Ene 21 2011

Cazarrecompensas

jaLa mayor concentración de cazarrecompensas del universo está ahí, y ahí está también la mayor concentración de la galaxia de recompensas en busca de cazadores o cazadoras.

L@s hay, much@s, de justo justo eso que estás pensando. Se nota en todo su esplendor desde bien temprano cuando el frío se camufla vestido de bruma y allá al fondo se escucha lo que en una montería sería berrea. Y no sólo se oye entreverado con la escarcha de fuego que no de hielo…; además se ve con absoluta nitidez en el fondo de miles de ojos inyectados de deseo y se huele entre los recovecos de esencias y fragancias. Pasa cada mañana y se repite sistemáticamente cada media mañana, cada mediodía, cada atardecer, y, sobre todo, cuando el ocaso despide estrategias señalando la llegada de la hora de la verdad. Y es justo entonces cuando aquellos ecos, aquellos aromas y aquellos afanes se mezclan como si fuesen los elementos químicos de un explosivo y se convierten en bombas de ansias desmedidas y salvajes codicias. Los escenarios entonces se trasladan de los recintos feriales a calles, hoteles, discotecas y apartamentos… Ayer fue así y mañana volverá a ser así.

Cazarrecompensas desatad@s y desaforad@s recompensas en busca de cazador@s rastreando una y otra vez donde desparramar pruritos, comezones y reconcomios… Pero también batidas de tramper@s profesionales, oleadas de avezad@s virtuos@s del arte de la patilla y el gañote echando sus cañas en todos y cada uno de los stand(ques) en la seguridad de que muy mal se tendría que dar para no pescar aunque fuese un par de pezkeñines. Indivu@s con masters y doctorados en supervivencia, camelo y estafa, a l@s que las nuevas tecnologías les van como trajes a medida: se inventan portalicos que llenan de fotos (no importa si robadas) y de textos (qué más da si de las alforjas del copia y pega), se hacen tarjetas de visita cuanto más floridas mejor, y se lanzan en cuerpo, alma, estómago (y otras vísceras) a la pesca (da igual de altura que de bajura o incluso el marisqueo) en la certeza de que algo caerá entre tanto río, arroyo, laguna, mar u océano.

La mayor concentración de cazarrecompensas que se pueda imaginar está en fitur. Y en fitur está también la mayor concentración de recompensas en busca de cazador@s. 

Y todos y cada uno de ell@s a lo suyo, inasequibles al desaliento y sin alterarse lo más mínimo ni siquiera cuando desde las afueras de sus monterías lleguen noticias como que el paso previo a la jubilación será una estancia laboral a modo de purgatorio en los mismos núcleos de las centrales atómicas, o, a más a más, que para jubilarse a los 65 y tener la pensión máxima habrá que haber cotizado como mínimo 58 años.

A cuidarse!!

 


Ene 17 2011

Tengo un cuaderno

jose-manuel-sanchezLa hija de puta que viste de «negro guadaña» nos lo ha quitado. A ver porqué. La cabrona esa que luce palmito en «negro guadaña» ha matado a mi hermano mayor y me ha vestido el alma de catafalco y pena. La muy zorra se lo ha llevado sin dejarle decir ni adiós. A ver porqué.

Estoy seguro que lo hizo a traición porque de frente jamás hubiera podido: era muuuuy buena gente y la buena gente siempre está rodeada de gente, era torero y si le hubiera embrocado de frente con un trincherazo le hubiera partido el espinazo. Lo ha hecho a traición, sin duda alguna. No podía haberlo hecho de otra forma, la hija de puta.

Gran amigo. Gran conversador y mejor tertuliano. Gran consejero. Gran policía. Leonés a todas horas. Torero siempre: torero siendo policía, torero siendo amigo, torero compartiendo confidencias del todo inconfesables, torero en la discreción, torero absorbiendo informaciones y luego repartiéndolas y compartiéndolas (sólo con otros toreros). Torero de la vida al punto de que en su último instante seguro que esbozó una de sus sonrisas y uno de sus guiños para decir, jacarandoso y pícaro, «confieso que he vivido». Torero de arte siempre, no de arte churrigueresco de floritura sino de arte pulcro y cabal, ceñido y templado, caballero leonés.

Ahora mismo estoy con él, compartiendo un exquisito puro y remachando consejos mientras se ajusta su pajarita: «anótalo todo, absolutamente todo, en un cuaderno, y siempre, absolutamente siempre, haz saber no lo que has apuntado en el cuaderno sino que tienes ¡un cuaderno!»… Lo estoy haciendo Jose, lo haré tronko.

Te echaré de menos hermano, muchísimo. Y me moriré de envidia porque allá donde estés, estarás tertuliando de la vida en mayúsculas con nuestro bandolero del alma Ramón. Os buscaré. Y os recordaré todo el rato.

Va por usté Maestro! Nunca te olvidaré!!

 


Ene 8 2011

Lo más lejos, a tu lado

shanghai-desde-el-piso-25-11Cuando escuchó aquello por primera vez sintió que un calambrazo atravesaba todo su cuerpo. Un calambrazo de fuego que a la velocidad de la luz recorría una y otra vez cada estancia y cada dependencia de aquel saco de huesos, recreándose especialmente en ese nicho en el que fue confinada su alma. Ahí pasó mucho rato muchas veces, rebañando en cada esquina, en cada pliegue, en cada pocito ahora cegado pero alguna vez rebosante. No sintió dolor, sintió alivio… Alivio y emoción. Sintió que estaba siendo rescatado, rehabilitado, resucitado por aquel calambrazo de fuego volcánico que acababa de incendiar sus sentimientos y que amenazaba con hacerle estallar los sentidos.

Lo más lejos, a tu lado. Se lo repitió cien veces…, mil quizás. Primero bisbiseándolo, luego en susurro, después con la voz grave, más tarde chillándoselo. Se lo escribió en la piel, se lo labró en las carnes, se lo tatuó en el corazón, se lo inyectó en las neuronas una a una. Lo más lejos, a tu lado; lo más lejos, a tu lado; lo más lejos, a tu lado… Sólo eso pero una y otra vez y otra más y vuelta a empezar. Y todas y cada una de ellas poseído por una emoción inagotable que le causaba deliciosos escalofríos de ida y vuelta que con extrema dulzura le punzaban en el mismo centro de su corazón.

Lo más lejos, a tu lado. Pasaron los días pero no dejó ni un instante de escuchar aquellas seis palabras. Sí notó, pero muy ligeramente, que ya no era exactamente la versión original. Sí era la misma voz, el mismo timbre, la misma entonación y la misma musicalidad, pero no sonaba del todo igual… sonaba como si se estuviese desgastando la versión original. Y se empezó a preocupar. Y se asustó. Y creyó estar empequeñeciéndose. E intentó revolverse, rebelarse. No pudo, y temió que empezaría a hacerse enemigo de sí mismo. Sabía que sería lo que terminaría pasándole si no frenaba en seco aquel grisáceo galope esquizofrénico que él mismo azuzaba sin saber porqué.

Entonces despertó. Y lo más lejos, a tu lado fue lo primero que escuchó. Y el calambrazo de fuego volvió a recorrerle por completo a la velocidad de la luz. Y estaba a su lado.

A cuidarse!!

 


Dic 27 2010

El año del florete

sevilla-042Tampoco este año aprendió prácticamente nada. Pensó que habría sido por los recortes masivos que han extirpado sin piedad mucho más que todo lo extirpable por tierra, mar y aire. Eso fue lo que pensó pero lo pensó sólo un ratito porque enseguida ese pensamiento fue guillotinado también sin piedad. Por ello precisamente, y pertrechado de un indestructible blindaje antiguadañas, se introdujo en sí mismo para cobijar con extrema delicadeza lo único que había descubierto, analizado, y aprendido con aquel tesón de jardín de infancia que hacía que ciertas cosas se aprendiesen sin posibilidad alguna de que se olvidarán nunca jamás: este año que ya acaba aprendió, analizó y descubrió el magnetismo, la magia, el embrujo y la fuerza de un florete cimbreante

Lo (re) descubrió sin esperarlo cuando la primavera empezaba a asomar por el horizonte a la voz de «pepe, jóse, pápa…»… Lo aprendió sin darse cuenta que lo estaba aprendiendo pero consciente desde el anticipo del primer instante de que aquello era cualquier cosa menos instante fugaz… Lo analizó atropelladamente pero sabiendo (¡vaya si lo supo!) que ya no querría descomponerlo ni disgregarlo ni mucho menos aislarlo… Lo metabolizó con el ansia y el deseo del más sesudo investigador, con la disposición entregada del zahorí, con la paciencia exacerbada del orfebre hasta entonces más templado…

Y sucedió todo en la inmensidad de un momento, en la eternidad de un instante, en la imperdurabilidad de lo inextinguiblemente infinito. Ocurrió en el corazón mismo de un eterno pellizco dulcísimo llamado destino. Y pasó que entonces aprendió lo único que mereció la pena aprender en el terrorífico año de los masivos y despiadados recortes: que (re) apareció un florete que, fuese o no fuese golpeado suavemente en su empuñadura, ya no dejaría de cimbrearse suavemente…, siempre firme pero siempre que tú quieras en movimiento, siempre referente y siempre a tu compás. Un exquisito y fascinante florete, ya imprescindible,  que un día y otro y otro más, sin dejar ni un momento de cimbrear, fue insertándose suave e imparablemente en el mismísimo epicentro del alma.

Eso es lo que descubrió, analizó y aprendió este año. Y lo hizo con una tenacidad y una obstinación tan extremadamente indómitas que de inmediato se convirtió en indeleble, en indestructible…, en perpetuo como se encargaron de cincelar y esculpir en la alacena de sus sentimientos y en la hornacina de sus sentidos decenas, cientos, miles de diminutos pero certerísimos floretes suaves y siempre cimbreantes.

A cuidarse!!

 


Dic 22 2010

Fun Fun Fun

johnny-cash1Ni 3 le gustan estos días fun fun fun a Charolito. Se echa de menos hasta el sollozo a los que no están, se echa de menos hasta la punzada lo que no se tiene, se imposta hasta la mueca la falsa sonrisa, se fuerza hasta la hemiplejia la (presunta) felicidad… Días fun fun fun atestados hasta el desbordamiento de abrazotes, saludazos, besillos…

Ni 3, ni 2 ni 4, le gustan a Charolito estos días (fun fun fun) hinchados de ilusión en vano amasada con agua de azahar a ritmo de villancicos sanildefónsamente perpetrados.  Días obligadamente estirados sin fin y avariciosamente rellenados hasta el vómito de manjares gastronómicos y espirituosos. Días fun fun fun tan consistentes como el espumillón y tan reales como los portalicos y nacimientos. Días de excesivos excesos excesivamente espurios y conscientemente excedentarios. Días fun fun fun de forzoso y forzado aniñamiento colectivo. Días de desear deseos deseando que sean deseosos. Días de balancismos y proyectismos, interesados y parciales los unos y quimérica y repetitivamente inalcanzables los otros.

Días fun fun fun odiosos hasta lo indecible, lo impensable, lo infinito.  Días que cada día son convertidos en ex-días de tanto manosear cada instante de ellos para que sean instantes perpetuos cuando son instantes fabricados en escarcha. Días fun fun fun que cada día son diseñados para recordar por siempre jamás sin tener en cuenta que en el prospecto de cada uno de esos días fun fun fun pone bien clarito que aunque no se quiera estos días son días para olvidar que se olvidarán en cuanto el olvido despunte al alba del primer enero.

Ni 3 le gustan a Charolito estos días fun fun fun, aunque Charolito, como todos, cumple a rajatabla todo el ritual fun fun fun 3 veces por minuto de cada día fun fun fun. Va a ser, ya verás, que en el fondo más hondo si no le gustan por completo no le disgustan del todo estos días fun fun fun.

Feliz Navidad!!!

 


Dic 13 2010

Morente

el¿Cómo juntar palabras para hablar de un genio?… De un genio de las palabras sentidas, profundas, desgarradas, fraguadas en el mismo centro del alma para desde ahí tatuarlas en corazones, sentimientos y sentidos.

¿Qué palabras juntar para referirse a un dulce acunador de emociones y guardián exquisito de sensaciones?

No hay palabras. Y si las hubiera… no las usaría porque fueron, son y serán suyas.

Sólo sé de uno que lo hizo sin saberlo, granaíno también: Federico García Lorca que en el 33 le describió como nadie pudo, puede y podrá hacerlo jamás…

…»el poeta recibe normas en su bosquecillo de laureles…, al duende hay que despertarlo en las últimas habitaciones de la sangre…»…