May 16 2011

A saludazos (evocaciones de las afueras del toreo)

saludadores-de-antanoQué abrazos, qué derroche de poderío en cada encuentro, cuánta efusividad en cada apretón de manos. ¡¡Que desmedido ejercicio de la cortesía!!

Pegando saludazos pero sobre todo dejándose ver una y otra vez, decenas de estos personajillos van citando cuanta vanidad encuentran en sus incansables paseíllos. Lo hacen con exposición, riesgo y gallardía; desdeñando temerariamente la cogida porque en muchos casos lo que precisamente buscan es la cornada confiando ciegamente en el contagio: la contaminación.

Son tan inconfundibles como puntuales: ni una sola cita se escapa a sus agendas. Fervorosamente adiestrados en el arte de la patilla, cumplen al pie de la letra y al completo su ritual. No madrugan y si lo hacen se ocultan acicalándose minuciosamente para el primero de sus paseíllos: la aparición en el hotel del matador. En su portón elevan el gesto demandando atención, porque ellos nunca preguntan, se estiran vistosamente sus chaquetillas, se des-rayban, se atusan los caracolillos procurando desprender una buena dosis del perfume en que pareciera que se han bañado, y aguardan. Pronto aparece alguien que les reconoce aunque quizás no conozca más que sus rostros, y como dejándose llevar se adentran en el templo repartiendo sonrisas y muecas cómplices a un sinnúmero de desconocidos que sin embargo sí parecen tener la obligación de conocerles. Allí hay ex-famosos, empresarios de oficio que no de beneficio, eternos aspirantes a apoderados, toreros en minúsculas o minusculizados, críticos que dicen serlo aunque en realidad ejerzan de expertos del “quien a buen ascua se arrima”… Toda una constelación de semejantes en iguales circunstancias, especialistas cum laude en la teoría y práctica del saludazo.

Antes de la una, habrán bebido, comentado, alternado, picoteado, y mentido con disimuladísima fruición, todo coronado con un trabajado estrabismo. El primer fruto de ese paseíllo inicial debe haberse conseguido con creces: un par de billetes para los toros. Con los trofeos en el esportón y re-auto-ovacionándose, vuelven a gustarse abandonando garbosos ese ruedo. Su lidia no ha hecho más que comenzar.

Móviles y taxímetros anuncian el segundo tercio. Finos manteles; frescos claveles; sabrosas viandas entre las que no debe faltar el jamón, la gamba, y un pedazo carne; y torrentes de jereces, riojas, riberas, escocias y espirituosos variados. Todo, claro está, anillado por infinitas volutas de montecristos, cohibas o similares, que abrocharán la interminable factura que alguien del entorno del matador, ganadero o empresario abonará religiosamente con la partida específica de fondos reservados, capítulo “agasajos ineludibles por la culpa del oro del torero”.

Bien comidos, mejor bebidos y embriagadoramente fumados… , todos a tertuliar mientras procesionan camino de la plaza. Hablen con quien hablen, y digan lo que digan, todo será en positivo, porque “no se muerde la mano que da de comer”, y todo estará suficientemente amplificado para que nadie pueda decir que no se ha enterado. Suelen hacerlo en parejas o tríos aunque esa no es condición obligatoria ya que donde deberán esforzarse porque estarán siendo examinados es a la entrada a la plaza, en los tendidos, y al término del espectáculo. Ahí sí que deberán alardear de su sapiencia en la ciencia de mayusculizar hasta el más pequeño gesto -sea más o menos taurino- de su proveedor de vanidad ajena. Un ejercicio, además, que supone un indiscutible sobreesfuerzo del que precisamente brota la coartada exponencialmente esgrimida para seguir consumiendo desaforada pero elegantemente, como sin queriendo.

El festejo termina, ellos se reinician. La cita es en el patio de arrastre, y la consigna repetir por enésima todo el ciclo. Rehacerlo sin demora a partir de un primer reventón reconcentrado porque de una veintena de saludazos dependerá el resto de la noche. A reatusarse discretos, un saci pronto a la boca, izar muy patricios la testa, y a por las presas. “Yo vi… A mí me dijo… Sé con seguridad… Me ha confesado… Leí en su mirada… No dudes que… Estate seguro… Dí si dicen… Cuentan que aquel… Al parecer éste…”. Por esos rieles descarrilan sus piropos, halagos, lisonjas, y adulaciones, y lo hacen con tanta desenvoltura y talento que en ningún caso se les verá descomponer la figura por más que haya quien ose llamarles pelotillas, tiralevitas, adulones o cobistas… Ellos ni claudican ni se arrugan porque en juego está su supervivencia en la fiesta, pero sobre todo porque son consumados y reconocidos especialistas del arte de la patilla y profesionales indiscutibles del saludazo.

San Isidro también es su Feria y para ellos Madrid sí que da y sí que quita.

 


May 13 2011

El día del «santo» del 53 (evocaciones taurinas)

alamaresPoseídos, magnetizados por aquel efímero pero denso y sincero toreo, le sacaron en volandas por la puerta grande con el unánime consentimiento de la afición, que por aquellos años tenía por costumbre dar el visto bueno a semejante honor sin tener en cuenta el número de trofeos conseguidos. Cruzaron velozmente la explanada que separaba la magia y la civilización, y se encaminaron calle de Alcalá arriba decididos a encumbrarle en la plaza de Manuel Becerra. Al alcanzar la esquina de la calle de Bocángel, varias voces rectificaron los planes de la turba. Giro a la izquierda y, a modo de pagana procesión, los costaleros apretaron el paso hacia la casa del nuevo as de la tauromaquia.

Con el terno azul y oro literalmente destrozado, huérfano de caireles y alamares que acababan de convertirse en reliquias, tomó el ascensor. Al llegar al descansillo, la puerta fue casi arrancada por la fuerza del cariño, y el torero se fundió en un largo e intenso abrazo con su madre. Su padre le besó con lágrimas en los ojos, sin poder articular palabra, vestido aún de monosabio. En la calle, decenas de personas seguían rompiéndose las manos aplaudiendo hasta que salió al balcón y saludó con más timidez que nunca, porque la emoción acababa de reivindicarse como secuestradora de su voluntad. Lloroso, se fue hasta la cocina y gritó un merecido: «¡Por fin, lo he conseguido!».

Antonio Chenel, Antoñete, acababa de ver cómo se hacía realidad su sueño: salir a hombros por la puerta de su casa, por la Puerta Grande de la Monumental madrileña. Sólo dos días antes sufrió desde la impotencia por no haber podido hacer nada en su confirmación de alternativa, pero ese 15 de mayo del 53, día del santo, puso las cosas en su sitio. Compartiendo cartel con Rafael Ortega y El Ranchero, la responsabilidad y el orgullo se apoderaron de su corazón y pronto dejó constancia de que era su día con un arriesgado pero, como siempre, artístico quite de frente por detrás al segundo toro de Fermín Bohórquez.

Salió el tercero, noble, franco, hambriento de muleta…, ideal para demostrar sin ningún género de dudas que su mano izquierda era mágica. Con una preciosista facilidad, le embarcó una y otra vez, ligó sin dificultad series y más series de naturales, de derechazos, de adornos… Hasta cuajar una gran faena premiada con dos orejas que él utilizó como sofisticadas herramientas quirúrgicas con las que se arrancó la espina que su plaza le había incrustado en lo más delicado de su alma.

Parecía que estaba todo hecho cuando apareció por la puerta de toriles un enorme animal de fiera estampa y enorme arboladura llamado Empresario. Olvidada la presión, se relajó como tantas y tantas tardes en las que dibujó imaginarias faenas sobre aquel albero que alfombraba el patio de su casa. Antoñete no reparó siquiera en la pujanza de su enemigo, en su salvaje y violento acometer, y sin pensárselo se fue a los medios a trazar una faena honda, suave, rítmica, mandona, de inmejorable calidad, con la que entusiasmó al respetable. Mientras, él, absorto y embrujado, no atendía más que a sus impulsos sin darse cuenta de que en realidad estaba toreando para sí mismo con insuperable exquisitez. Pinchazo, estocada, dos descabellos…, una oreja.

Entrada la madrugada, después de festejar el triunfo con toda la familia en una afamada casa de comidas de la madrileña Cuesta de las Perdices, Antoñete recordaba en su cama cada instante de aquella seductora y merecida conquista. Poco antes de que llegara el sueño sonrió satisfecho dejándose llevar por la sensación de que ya estaba todo hecho. A la mañana siguiente, nada más despertar, fue plenamente consciente de que, en realidad, estaba empezando todo.

 


May 10 2011

Feriantes

el-gabinete-del-doctor-caligariAl revuelo de los capotes de cada san isidro (digo yo que será por eso), los manojos de fotografías que hace días brotaron de árboles y farolas del foro pareciera que se han metamorfoseado en taurinas (o así las veo o creo verlas), con pomposos y rimbombantes ribetes feriantes; detalle éste no menor porque supone a un tiempo ver y oir (que no es lo mismo que mirar y escuchar).

Uno echa la vista p’allá y se tropieza con la faz de un novillero sin montera que pareciera tener enfilado en el mismo centro del entrecejo una ansiada puerta grande de quimérico jambaje.

Y si alarga algo más el vistazo, no sobrepuesto aún de la (des)ilusión óptica (que no es lo mismo que espejismo), las no escarmentadas pupilas se estampan con dos estampas, de diseño mitad lámina mitad grabado, de imposible disección en tanto que es imposible saber si fue antes la foto apolaroidzada que el dibujo goyesquizado, o viceversa.

Inquietantes visiones que se completan con una más cuya traducción e interpretación es puro y duro territorio frenopático: ¡el feriante perfecto! Hábil, astuto, ilusionante, creíble, entendible, comprometido, solvente, legal, ¡¡¡¡normal!!!!… El feriante perfecto salvo por un problema: está en dos cuerpos………..

Durísimo espectáculo callejero del que sobreponerse de inmediato, o incluso a medio plazo, resulta del todo utópico. ¡Y eso que ha sido sólo el apartado de «visiones»!

Haciendo de tripas corazón uno intenta pasar al capítulo de audiciones, pero en el intento se queda…, al menos de momento. Mejor dejarlo para otro rato mientras se aplica la automedicación sideral de recomposición de asadurillas, entresijos, gallinejas, zarajos y mollejas varias. Todo ello con el bulle bulle feriante atronando sin cesar al revuelo de los capotes de cada mayo en el foro, capotes que cada cuatro mayos son metamorfoseados en percales hilvanados en embustes con zurcidos de patrañas.

A cuidarse!!

 


Abr 26 2011

Dos Sentidos

pfiuuuu

 

 

 

 

 

 

 

del-paraiso

 

 

 

 

 

 

 

rasgar-la-niebla

 

 

 

 

 

 

un-abrazo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

diosa-luna

 

 

 

 

 

 

 

 

 

el-angel-caido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

que-se-haga-la-luz

 

 

 

 

 

 

cantabrico

 

 

 

 

 


Abr 26 2011

Dime que no fue un sueño

sueno1La primera estrofa de aquella canción rasgó la luna nueva de arriba a abajo y transmutándola en «llena» provocó una levísima y envolvente bruma de tenues y dulces destellos que la brisa depositó delicadamente en el suave bamboleo de aquella olas mediterráneas.

La segunda estrofa se convirtió en florete en cuanto se ensambló con el nudo de miradas, clavándose hondo y sin dolor hasta la empuñadura en el corazón del alma.

Cuando llegó la tercera, la sensual serenidad fue atravesada por un afilado rayo de dolor preventivo, sobrevenido, temerosamente anticipado: ahora que aquello ocurrió no debería pasar sino perpetuarse, no debería escapar sino asentarse y recimentarse.

Y como habiendo tres hay cuatro, con ella llegó el reventón vestido de clavel de intenso y fulgurante rojo pasión. Y cabalgando a lomos de tan exquisitas sensaciones, súbitamente codeó con energía e inasequible determinación aquel nudo de profundas y poderosas miradas trenzando un lazo infinitamente destrenzable, perpetuamente anudado a los más indómitos y ancestrales sentimientos.

Y cuando acabó la canción creyó por un momento que quizás todo había sido un sueño. Llegó incluso a pellizcarse para cerciorarse de que no lo era. Pero no sintió pellizco alguno porque no quedaba sitio ni lugar en ni una sola terminal nerviosa. Era la prueba evidente e imborrable de que efectivamente no era ni fue un sueño sino la intersección perfecta cual laboriosa soldadura de las flechas disparadas desde el tenso e infalible arco de aquel nudo de miradas. 

 

A cuidarse!!

 


Abr 5 2011

Mar infecto

mierda1Infecto, putrefacto Mar. Mar venenoso, contaminado, nocivo, letal, irrecuperable. Nauseabundo, contagioso, destructivo, corrompido Mar.

Son descripciones y no otra cosa. Son pequeños retratos que definen un retrato purulento que supura resentimiento e inquina a oleadas desde lo más profundo de su genética. Estampitas y secuencias de un Mar surgido, o mejor arrancado del cieno más hondo de la más pestilente ciénaga.

Mar infecto, pútrido, emponzoñado, apestoso. Mar indigno de llamarse mar. Mar que es un insulto al mar. Mar que ojala hoy empezase a ser secado. Secado porque es mejor que enterrado. Secado que aunque se parezca en su caligrafía no es lo mismo que sedado. Mar que no puede ser saneado porque no tiene sal sino bilis y veneno, porque no tiene algas sino zarzas, porque no tiene fauna sino fauces, porque no tiene olas sino pus, porque no tiene mareas sino odio desmedido y desmedida y congénita ansia de revancha permanente.

Mar infecto y purulento que hoy mismo debería ser exmar para que de nuevo hubiese mar sin rastro de chapapotes.

A cuidarse!!

 


Mar 30 2011

Matraca recurrente

20071128160140-sombras1Sólo en la codicia guisada a fuego lento en el rencor crónico  puede encontrar Charolito una brizna (no más) de explicación a la recurrente matraca que por enésima vez, cada vez que hay urnas a la vista, acuden los gurPPelianos: el terrorismo (el puto terrorismo).

Si todo indica que les va, o les irá, de perilla, ¿por qué cojones vuelven a atizarnos con el zombi entxapelado? ¿Será porque puede que no les vaya tan bien como cacarean tantos y no sólo ellos? ¿Será porque temen, casi con síntomas de pánico, que haber jugado todo el rato al desgaste sin gastarse pudiera terminar por salirles caro? ¿Será quizás que en esos cerebrines metamorfoseados en cajas registradoras (por supuesto cajas B) de mangoneo masivo se haya encendido un rotulillo en el que se lee (ellos con casi pavor) que ir de sobrados pasa factura, y no precisamente en negro, y que la peña podría castigar al vago que nunca jamás propone además de al gobernante?

Charolito no tiene respuestas y le cuesta un mundo encontrarlas. Pero tiene tan claro como tú (porque como a ti, mal que bien, le funciona la memoria) que cada vez que en el horizonte despuntan elecciones ese partido se lanza al enredo electoralista con una cuestión tan sensible y tan doliente para todos como es el terrorismo y la lucha contra el terrorismo. Lo hicieron en las últimas generales y lo hicieron, vaya si lo hicieron y cómo lo hicieron, en las últimas autonómicas y municipales. Lo hicieron y vuelven a hacerlo (y lo seguirán haciendo y lo volverán a hacer) con una gula y con un ansia tales que hasta usan en su beneficio y sin el más mínimo escrúpulo los panfletos de la banda terrorista sin citarla, lo que además de evidenciar el gusto por rebañar sin medida es mentir en tanto que no dicen la verdad completa.

Mal rollo. Mal tienen que estar empezando a verlo para volver a su recurrente matraca. Para prostituir con absoluta impunidad algo que es de todos, de absolutamente todos: el «no al terrorismo, no a ETA». Que vuelvan a intentar apropiarse de ello, por muy trajeados que lo hagan y por mucha apropiacionitis desmedida que padezcan, es tan indecente como impresentable y tan despreciable como vomitivo. Ojala y les pase factura (y por supuesto no en negro) porque en el fondo lo que saben y sienten es lo que se lee en una viñeta de Ricardo saliendo de la boca de Nanin: «¡cuando yo sea presidente, jamás haré algo tan bochornoso como negociar con el Movimiento de Liberación Vasco!». (¿Te acuerdas?).

A cuidarse!!

 


Mar 21 2011

Hipócritas

11Odio las guerras. Todas las guerras. También las que se montan, por muchas bendiciones que tengan, para detener el ansia asesina contra su pueblo hambriento de libertad de un dictador criminal.

Las odio con todas mis fuerzas y exactamente lo mismo me sucede con la hipocresía, con los hipócritas. Con ese ejército uniformado de rencor que en el galón izquierdo llevan maldad y en el derecho carroñerismo, y que cegados por el aprovechamiento desmedido y la más espuria gula de poder son capaces de oponerse a una intervención para detener una masacre si con ello desgastan al adversario. Dicho más a las claras: no les importa ir con Gadafi si así joden a Zapatero. 

Dijo Chekhov: «los hipócritas pretenden ser palomas, políticos, literatos, águilas… Pero no se dejen engañar por su apariencia, no son águilas, son ratas».

Charolito lo tradujo a su dialecto así: erase un tipo que decidió agrupar los teléfonos de su agenda del móvil por las características de cada una de esas personas. Abrió varias subcarpetas y una de ellas la tituló «hipócritas». Se puso a insertar números y salvo media docena, poco más, todos se empotraron en esa lengüeta. El tipo entonces tiró su móvil.

 

A cuidarse!! 

 


Mar 15 2011

El espíritu de Margarita

Todos la manoseaban una y otra vez, pero ella lo que quería y pedía a gritos era que le metieran mano, a fondo, a conciencia, hasta el corvejón.

marga2Empezó a sugerirlo hace tiempo, concretamente poco después de que la pantasma negra de la crisis negra comenzara a desbrozar sin miramiento el bienestardo que tanto había costado sembrar. Sintió entonces que su espíritu empezaba a llamarla pero como fue tan sólo una sensación y había mucho tiempo por delante, se limitó a sugerir en la confianza y hasta en el deseo de no ser atendida.

Un poco más tarde, cuando del desbroce empezó a pasarse al comienzo del arrasamiento, Margarita pasó de sugerir a reclamar. Lo hizo, cuca que es ella, con las cartas (es decir, los pétalos) marcadas, empeñada como pocas veces en tomar partido aún consciente de que esa actitud violaba su adn y prostituía su espíritu. Pero no le importó porque entendió que mojarse era imprescindible. De nada le sirvió.

Y después llegó la devastación. Y entonces Margarita pasó a la fase de exigir: «méteme mano, no dejes que me manoseen y no lo hagas tú». Lo exigió un día y otro, por la mañana y por la tarde y por la noche. Tan insistente se puso que fue atendida… Atendida pero no usada porque su amo y señor se limitó a mostrarla en público presumiendo no de ella sino de que había echado la cuenta un montón de veces y sabía de sobra el resultado aunque no se lo iba a decir a nadie.

Aquello fue el acabose: sobre Margarita se lanzaron cientos de manos con el único fin de manosearla y requetemanosearla, con avaricia y sin pudor, descarnadamente. Tal fue el empeño y tanta el ansia que su espíritu se revolvió como el toro cuando le banderillean huyendo como alma que lleva el diablo de aquel barrio castizo, chulo, galguero y torero al que etiquetaron de talismán, provocando en los partidarios zozobra, desasosiego, perplejidad, y hastío.

Ahora Margarita y su espíritu vagan sin rumbo, perdidos, desquiciados. Y heridos, muy heridos, extremadamente heridos del manoseo masivo. Se sienten al borde mismo de la agonía y tal es su grado de deterioro que cuando llegue el momento ya no se les podrá meter mano.

A cuidarse!!

 


Mar 14 2011

Sólo música

 

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