El espíritu de Margarita
Todos la manoseaban una y otra vez, pero ella lo que quería y pedía a gritos era que le metieran mano, a fondo, a conciencia, hasta el corvejón.
Empezó a sugerirlo hace tiempo, concretamente poco después de que la pantasma negra de la crisis negra comenzara a desbrozar sin miramiento el bienestardo que tanto había costado sembrar. Sintió entonces que su espíritu empezaba a llamarla pero como fue tan sólo una sensación y había mucho tiempo por delante, se limitó a sugerir en la confianza y hasta en el deseo de no ser atendida.
Un poco más tarde, cuando del desbroce empezó a pasarse al comienzo del arrasamiento, Margarita pasó de sugerir a reclamar. Lo hizo, cuca que es ella, con las cartas (es decir, los pétalos) marcadas, empeñada como pocas veces en tomar partido aún consciente de que esa actitud violaba su adn y prostituía su espíritu. Pero no le importó porque entendió que mojarse era imprescindible. De nada le sirvió.
Y después llegó la devastación. Y entonces Margarita pasó a la fase de exigir: «méteme mano, no dejes que me manoseen y no lo hagas tú». Lo exigió un día y otro, por la mañana y por la tarde y por la noche. Tan insistente se puso que fue atendida… Atendida pero no usada porque su amo y señor se limitó a mostrarla en público presumiendo no de ella sino de que había echado la cuenta un montón de veces y sabía de sobra el resultado aunque no se lo iba a decir a nadie.
Aquello fue el acabose: sobre Margarita se lanzaron cientos de manos con el único fin de manosearla y requetemanosearla, con avaricia y sin pudor, descarnadamente. Tal fue el empeño y tanta el ansia que su espíritu se revolvió como el toro cuando le banderillean huyendo como alma que lleva el diablo de aquel barrio castizo, chulo, galguero y torero al que etiquetaron de talismán, provocando en los partidarios zozobra, desasosiego, perplejidad, y hastío.
Ahora Margarita y su espíritu vagan sin rumbo, perdidos, desquiciados. Y heridos, muy heridos, extremadamente heridos del manoseo masivo. Se sienten al borde mismo de la agonía y tal es su grado de deterioro que cuando llegue el momento ya no se les podrá meter mano.
A cuidarse!!