Lo más lejos, a tu lado
Cuando escuchó aquello por primera vez sintió que un calambrazo atravesaba todo su cuerpo. Un calambrazo de fuego que a la velocidad de la luz recorría una y otra vez cada estancia y cada dependencia de aquel saco de huesos, recreándose especialmente en ese nicho en el que fue confinada su alma. Ahí pasó mucho rato muchas veces, rebañando en cada esquina, en cada pliegue, en cada pocito ahora cegado pero alguna vez rebosante. No sintió dolor, sintió alivio… Alivio y emoción. Sintió que estaba siendo rescatado, rehabilitado, resucitado por aquel calambrazo de fuego volcánico que acababa de incendiar sus sentimientos y que amenazaba con hacerle estallar los sentidos.
Lo más lejos, a tu lado. Se lo repitió cien veces…, mil quizás. Primero bisbiseándolo, luego en susurro, después con la voz grave, más tarde chillándoselo. Se lo escribió en la piel, se lo labró en las carnes, se lo tatuó en el corazón, se lo inyectó en las neuronas una a una. Lo más lejos, a tu lado; lo más lejos, a tu lado; lo más lejos, a tu lado… Sólo eso pero una y otra vez y otra más y vuelta a empezar. Y todas y cada una de ellas poseído por una emoción inagotable que le causaba deliciosos escalofríos de ida y vuelta que con extrema dulzura le punzaban en el mismo centro de su corazón.
Lo más lejos, a tu lado. Pasaron los días pero no dejó ni un instante de escuchar aquellas seis palabras. Sí notó, pero muy ligeramente, que ya no era exactamente la versión original. Sí era la misma voz, el mismo timbre, la misma entonación y la misma musicalidad, pero no sonaba del todo igual… sonaba como si se estuviese desgastando la versión original. Y se empezó a preocupar. Y se asustó. Y creyó estar empequeñeciéndose. E intentó revolverse, rebelarse. No pudo, y temió que empezaría a hacerse enemigo de sí mismo. Sabía que sería lo que terminaría pasándole si no frenaba en seco aquel grisáceo galope esquizofrénico que él mismo azuzaba sin saber porqué.
Entonces despertó. Y lo más lejos, a tu lado fue lo primero que escuchó. Y el calambrazo de fuego volvió a recorrerle por completo a la velocidad de la luz. Y estaba a su lado.
A cuidarse!!