Tengo un cuaderno
La hija de puta que viste de «negro guadaña» nos lo ha quitado. A ver porqué. La cabrona esa que luce palmito en «negro guadaña» ha matado a mi hermano mayor y me ha vestido el alma de catafalco y pena. La muy zorra se lo ha llevado sin dejarle decir ni adiós. A ver porqué.
Estoy seguro que lo hizo a traición porque de frente jamás hubiera podido: era muuuuy buena gente y la buena gente siempre está rodeada de gente, era torero y si le hubiera embrocado de frente con un trincherazo le hubiera partido el espinazo. Lo ha hecho a traición, sin duda alguna. No podía haberlo hecho de otra forma, la hija de puta.
Gran amigo. Gran conversador y mejor tertuliano. Gran consejero. Gran policía. Leonés a todas horas. Torero siempre: torero siendo policía, torero siendo amigo, torero compartiendo confidencias del todo inconfesables, torero en la discreción, torero absorbiendo informaciones y luego repartiéndolas y compartiéndolas (sólo con otros toreros). Torero de la vida al punto de que en su último instante seguro que esbozó una de sus sonrisas y uno de sus guiños para decir, jacarandoso y pícaro, «confieso que he vivido». Torero de arte siempre, no de arte churrigueresco de floritura sino de arte pulcro y cabal, ceñido y templado, caballero leonés.
Ahora mismo estoy con él, compartiendo un exquisito puro y remachando consejos mientras se ajusta su pajarita: «anótalo todo, absolutamente todo, en un cuaderno, y siempre, absolutamente siempre, haz saber no lo que has apuntado en el cuaderno sino que tienes ¡un cuaderno!»… Lo estoy haciendo Jose, lo haré tronko.
Te echaré de menos hermano, muchísimo. Y me moriré de envidia porque allá donde estés, estarás tertuliando de la vida en mayúsculas con nuestro bandolero del alma Ramón. Os buscaré. Y os recordaré todo el rato.
Va por usté Maestro! Nunca te olvidaré!!