Oct 6 2011

Escribidor

desparramoDijo Orson Wells: «lo peor es cuando has terminado un artículo y la máquina de escribir no aplaude». Hoy veo a mi máquina de escribir deseosa de aplaudir como nunca jamás lo hizo, ansiosa de palmear cualquier cosa que le sacase de sus tripas, obsesionada por jalear hasta la mierda más absoluta que tatuase en su carro. Hoy mi máquina de escribir me corteja, me seduce, me provoca, me incita, me tienta…, me llama a gritos intercalándolos con ruegos y súplicas. Y yo la desdeño.

Podría escribir de política pero me sale pus, vómito, desprecio y venganza, bilis.

Podría escribir sobre actualidad apolítica pero sólo me salen loas, alabanzas y esquelas apestando a hipocresía de pedante y fatuo sabor.

Podría escribir sobre la crisis económica pero es sólo pensarlo y al instante se empiezan a recortar mis pensamientos desatándose de inmediato una operación rescate al grito jacarandoso y petulante de que no hay más tipo de interés que tú.

Podría escribir de ti pero me faltan letras y palabras, verbos y adjetivos, sinónimos y definiciones, idiomas y dialectos, tinta y papel.

Podría escribir de mí pero acabaría tan pronto y tan rápido que ni siquiera ponerse a ello merece la pena.

Ernest Hermingway dijo: «mi psicoanalista es mi máquina de escribir». Muchos años antes Jean de la Bruyere sentenció: «la gloria o el mérito de algunos hombres es escribir bien; la de otros no escribir nada»

 

A cuidarse!!

 


Oct 3 2011

La mano que mece la cuna

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Come cocidito madrileño en Lhardy regado con vino con sifón y lo abrocha a los postres con manzanas, churros y lingotazos de chinchón dulce.

Sueña con ser la maja desnuda mientras se pimpla un coctelazo en Chicote a ritmo de organillo pero disimulando con Sabina.

Pasea por Gran Vía, se sube a un autobús y lee a Mesonero camino de Malasaña o Chamberí. Termina en el Manzanares vestida de “isidra” y le ciñe gaoneras josetomasianas al Calderón porque ella es de Cibeles donde en breve montará belenes un día sí y otro también a rayo limpio entre bosques de acacias arrancadas a golpe de señorona rodeada de tunos.

A cuidarse!!! (quién avisa no es traidor)

Pd: esta música de hoy redime de todo lo anterior.

 


Sep 28 2011

Aprendizajes

1Esta crisis tan hijaputa que estamos padeciendo, en todas sus declinaciones y conjugaciones, podría tener, siendo generosísimos, una arista menos mala (aunque ya dijo Murphy que todo lo malo es susceptible de empeorar): nos está enseñando un puñaíto de cosas.

Nos ha enseñado, por ejemplo, que la voracidad de los mercados (y mercaditos) es tal que no sólo saquea bolsas y bolsos, y primas y primos. Es que además se papea ideologías, se cepilla principios, y lobotomiza pensamientos, convicciones y creencias, haciendo que el brazo izquierdo se convierta en el derecho y que el derecho se expanda hasta la derechosidad más extrema…; el brazo izquierdo hace lo que no querría pero lo hace y el brazo derecho se descojona viéndolo y se despelleja las manos de tanto frotárselas.

Nos ha enseñado (y nos enseña), por ejemplo, que transitan por ahí, fisgoneando siempre, un par de reinas sin reino que se mueven espasmódicamente al grito de “quien paga, manda”. Una es noble, de linaje y de actitud porque siempre dice lo que piensa guste o no guste. Otra es protestante pero no porque proteste sino porque tiene el don de provocar la protesta continua. Una dice que no recorta cuando poda. La otra, rayando todo el rato en el concepto cuasi frenopático “iluminada” dice que rescata cuando usurea.

monttNos está enseñando también la diferencia entre recortes por imperativo crítico euromundial y recortes por obediencia ideológico-testosterónica. A unos se les obligó bajo insufribles amenazas de torturas financieras, otros lo hacen con tal entusiasmo que por más que intenten disimular para aplazar la exhibición de sus plumeros no pueden contenerse. Unos congelaron pensiones y bajaron sueldos públicos, los otros se fuman profesores y sanitarios, estrangulan boticarios, trituran sindicalistas con gula inquisitorial o se suben los sueldos de tapadillo. A unos se les ven todas todas las señas cuando juegan al mus, los otros son profesionales del trilerismo y de practicarlo a velocidad de neutrino. Unos dicen y repiten lo que harán agarrados cual clavo ardiendo a la esperanza (cuando no sueño) de reiulsionar, otros no dicen ni mu porque están tan “iluminados” (o empalmados) que creen que los demás saben que será bueno por una cuestión de fe y porque a la postre, como decía el maestro, uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras y ellos si de esclavos va la cosa tienen clarísimo que los esclavos son todos los demás.

Son algunos aprendizajes que posiblemente cuando leas esto serán exaprendizajes porque cada segundo nos enseña algo nuevo (y posiblemente amargo o ácido o empachoso o doloroso o…). Son días de escuela.

A cuidarse!!

 


Sep 26 2011

– 50

reloj-del-genio-daliEl tiempo es tramposo. Y también es trampero. Te lleva, te trae, te dice… “te acuerdas”. El tiempo te grita… “si fuera ahora”… Te convierte en el minúsculo habitante de tu inmenso retrovisor. Te proyecta hasta la misma frontera del “ojalá” y te lanza contra los tratados completos del plan, el proyecto, el objetivo, el deseo, el sueño…, el apagose!

El tiempo, tramposo y trampero, te monta en una vertiginosa montaña rusa y cuando te ha convertido en nada más que adrenalina te estampa contra un tirabuzón imposible que puso de repente a la salida de un súbito volantín. Después, con el corazón directo al colapso a la velocidad de la centalla, invierte bruscamente el sentido de la marcha hundiéndote en la misma entraña de la desazón, en el tuétano de la agonía.

El tiempo te afila convirtiéndote en bisturí de precisión capaz de diseccionar hasta tus propios sentimientos sin provocarte la más mínima sensación de dolor. Después, ya del todo vulnerable, te mella sin piedad hasta incapacitarte de tal modo que ya ni siquiera sirves para desbrozar.

bancodetiempo1El tiempo, caprichoso y diabólico, egoísta y cruel, tramposo y trampero, posee el don de saltar las alambradas y destruir las fronteras con las que laboriosamente blindaste tus neuronas, y, haciendo que te traicionen todos y cada uno de tus sentidos, te humilla con absoluta desvergüenza transportándote a la velocidad del neutrino una y otra vez, y otra más, de la ilusión al desencanto, de la gloria al fracaso, de la cima al abismo, del éxtasis a la depresión, del proyecto al cadalso, del sueño a la pesadilla, del frenesí a la miseria, del plan a la rendición.

El tiempo es tramposo. Y es trampero. Cada segundo que pasa te hace cien trampas, cada minuto que pasa te pone mil trampas. Y tú siempre caes, una y otra vez y otra más y otra… Siempre, irremediablemente… siempre.

Y si el sueño finge muros
En la llanura del tiempo
El tiempo le hace creer
Que nace en aquel momento

 


Sep 15 2011

Grecia: 20.000 empleados públicos al paro

el-roto-el-paisMientras que aquí ya no nos queda espacio en el ojo para que nos metan más dedos , en Grecia ya no hay sitio para más estocadas travestidas de rescates. Un alto cargo del gobierno heleno remitió e a Charolito hace unos días una terrorífica previsión (o augurio) que aún ya conocida no ha tenido un especial recorrido informativo por la voracidad de los especuladores, trileros, mercados y mercaditos: «Grecia despedirá a 20.000 empleados públicos».

Este es el texto completo de su carta.

«Según el Ministerio de Finanzas, se verán afectados trabajadores de 151 empresas estatales. Entre ellas se encuentran los medios del Estado, el metro de Atenas y el ferrocarril.

En un documento del mencionado ministerio, se indica que los directores de las compañías afectadas tendrán que presentar en las próximas dos semanas un listado con los empleados que serán enviados a la «reserva de trabajadores». Y también se llevarán a cabo prejubilaciones.

El mecanismo de «reserva» supone que los empleados incluidos en ella recibirán durante un año el 60% de su salario, y luego serán despedidos. Cada empresa tendrá que aplicarlo con «al menos el 10%» de su plantilla, y el grueso de los despidos afectará a los departamentos de administración.

De acuerdo con los cálculos de los medios de comunicación griegos, en ese país hay alrededor de 200 mil empleados públicos, por lo que la medida afectará al menos a 20 mil de ellos.

Ésta era una de las medidas que reclamaban los expertos de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional como contrapartida para liberar las ayudas a Atenas».

Terrible. ¡Y lo llaman operación rescate!

Claro que aquí Esperanza Aguirre se fuma a algo más de 3.000 maestros y niega por activa y por pasiva que sea un «recorte». ¿Terminará también llamándolo rescate?

A cuidarse!!

 


Sep 7 2011

Operación rescate

rescateAntiguamente desprendía olores épicos, heroicos. Ahora empieza a soltar un tufo a vergüenza, humillación, conquista, tortura, dominación, claudicación.

«Rescate: recobrar por precio o por fuerza lo que el enemigo ha cogido, y, por extensión, cualquier cosa que pasó a mano ajena. Liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, opresión…».

Hace tiempo (no tanto aunque parezca que ha sido hace demasiaaaado tiempo), una operación rescate era una cruzada con mucho (o con casi todo) de espíritu robinhoodiano, una misión posible que engrandecía a quienes la llevaban a cabo por el derroche infinito de agradecimiento y admiración de quienes eran rescatados.

Ahora una operación rescate es un negocio para los rescatadores. Ahora los rescatadores son mercaderes. Ahora que te rescaten es que te conquisten y te tengan bajo su yugo usurero durante generaciones. Ahora pedir rescate es una lacerante humillación y una vergonzante claudicación. E intuir que pueden venir a rescatarte o que están llegando a tu rescate es como abrirte el pecho tú mismo, pintar una diana en tu corazón y cogerles el cuchillo y clavártelo tú mismo. Ahora pedir rescate es llamarte mierda e inútil, es mostrar todas tus miserias presentes y futuras, es vender tu alma de por vida.

Antiguamente un rescate era una epopeya, ahora un rescate es un filón atestado de suculentos dividendos.

«Rescate: apropiarse a billetazos de todo lo que le quede al enemigo, y que ya no nos reporta beneficios, para trapichear con ello y asfixiarle de por vidas. Inyectar opresión, esclavizar durante mil milenios…». 

 

A cuidarse!!

 


Ago 31 2011

Mercadito se da al estramonio

1

 

Mercadito se ha hecho mayor. Así como sin darnos cuenta, ya es un hombrecito. No te digo más que este verano ya estuvo haciendo sus pinitos a nivel de prácticas. Y la verdad, no le salió nada mal, demostrándonos que no fue una inversión a fondo perdido el pastón que nos gastamos en su formación teórica ni el superpastón que nos costó su supermaster entre tiburones, alibabases, mengeles financieros, soroses, merkeles y sarkozyes, y demás insignes prebostes de nuestra patria TopamiTúmuérete.

Por referirte tan sólo un ejemplo, te diré que en agosto se lo pasó teta con sus primas enreda que te enreda mañana, tarde y noche. La liaron parda, sobre todo en España e Italia, y fue tal el orgasmazo en que se instalaron que hasta amagaron cornadas al Obama. Una delicia chica, ¡qué risas que nos hicimos!  Sobre todo por lo estupendamente bien que se cebaron con el zapatero ese, el de las cejas picudas, al que hasta dejaron sin vacaciones, ¡el tipo no daba abasto con la prima rubia por aquí, la morena por allá, la pelirroja por los bajos, la castaña por los altos!… Jajajajajaja, qué fuerte chica… Y mi Mercadito no veas…, resulta que se puso un poco celosón con los magreos de sus primas al español de marras y después de pegarse un repasazo a los apuntes merkelianos, y más cabreado que una mona, hundió el estilete hasta la empuñadura en esa asquerosidad que llaman piel de toro haciéndoles modificar su constitución… Jajajajajajaja, ¡¡cómo es mi niño, si es que me lo como a besos y a bocaos!!

Y todo eso cariño pasó hasta mediados de agosto. Después, como premio al chico, que se lo había ganado, le dejamos un poco de manga de ancha para que hiciera lo que le diese la gana y cargase pilas antes de que llegue septiembre en que habrá muchísimo que… trajinar (fíjate que iba a haber puesto afanar, en qué estaría pensando)… Bueno, el caso es que le dijimos que se tomase un descansito y la verdad chica es que en qué hora porque ahora estamos muy preocupados.

2Resulta chica que primero se quiso ir a Libia para arramblar con todo el petróleo antes de que, según dijo, se lo queden, se lo beban o se lo inyecten los desarrapados que le han robado la vida y el país a nuestro Gadaffi. A su padre le pareció peligroso porque hemos vendido allí tantas armas y a tantos que están todas (y todos) tan descontroladas que ya nadie conoce a nadie y es demasiado arriesgado. El caso es que Mercadito se enfadó mucho muchísimo y para vengarse se dio a un brebaje, del que aún no tenemos la patente pero estamos en ello para distribuirlo a gran escala, que vuelve a la gente más tonta de lo que ya es y la hace más manejable para nuestros intereses, y que se llama estramonio o algo así. El caso es que parece ser que se bebió una botella entera y no hemos vuelto a saber de él. Vino a casa totalmente enloquecido, cogió un montón de dinero, y hasta hoy. Su padre está preocupadísimo, teme más que a un nublado que la vaya a liar gorda gordísima en cada billetera que encuentre a su paso, especialmente las oficiales, y que no nos reporte ningún beneficio.

En fin chica, que no sabemos. Mi marido ya dio órdenes para que se arranque todo el estramonio ese y se almacene en un par de nuestras fincas para empezar a procesarlo. Así de paso Mercadito no encontrará más brebaje. También ha hablado con sus primas para que bajo ningún concepto le hagan caso pero teme que las embauque con la cosa esa y que líen la mundial ahora en septiembre… ¡¡¡Ay mi Mercadito!!!

En fin chica, te dejo, voy a darme un chapuzón. Ya te seguiré contando. ¡Un besazo corazón!

 


Ago 30 2011

El viaje de Ittra a Natalia

ferrocarril-de-cremallera-en-suizaSalió de casa un jueves de agosto cuando el calor fundía los termómetros y derretía el asfalto. Iba en busca de su amada, la chica de sus sueños, la mujer de su vida.

Así lo llevaba escrito en la mismísima frente y de ello se pavoneaba a lo largo y ancho de todo él: con todas y cada una de las líneas perfectísimamente alineadas, desde la camisa al pantalón y desde la americana al pañuelo en la solapa, sin olvidar, por supuesto, la raya del pelo; con el sello bien visible en el anular; con una elegante florecilla rojo lacre en el ojal superior; y con su discreto cuadernito de hojas de papel de arroz de dos líneas que dejaba ver en el bolsillo de la chaqueta.

Se iba en tren y su destino estaba al sur. Ni un dato más ni mayor concreción; de pequeño le insistieron mucho en que determinadas informaciones debían ir siempre selladas. Sabía que le preguntarían pero únicamente diría que iba hacia el sur en busca de su amor. Nada más.

Llegó a la estación en un pequeño microbús abarrotado de gente. Entre estrecheces se felicitó enormemente de no llevar equipaje. Pero al tiempo, se lamentó profundamente de que las apreturas le impidiesen establecer algún tipo de relación más allá de las de obligada cortesía.

El coche que le asignaron no difería mucho del que compartió en el traslado: reducido, pero con generosos ventanales, y atiborrado de pasajeros, aunque distribuidos en perfecto orden. Carecía de la más mínima decoración, salvo unas minúsculas cortinillas en las ventanas, y tampoco había espacio suficiente para los equipajes que, aun no siendo muchos, fueron amontonados en una esquina. Tenía buena ventilación y no estaba mal comunicado a pesar de que el pasillo parecía diseñado por un liliputiense. Eso sí, los asientos, de mucha madera y apenas esponja, no eran por suerte especialmente incómodos, y hasta permitían dar alguna cabeza.

gama000Cuando entró a su vagón ya estaba casi todo ocupado. Se reprochó haberse entretenido en exceso frente a una curiosa colección de sellos que regalaba un tempranero coleccionable. Buscó su asiento y volvió a lamentarse de no haber estado más vivo: el único hueco libre estaba en la tercera fila, entre una mujer de unos sesenta años y un joven de no más de veinte. Pidió disculpas por molestarles y se acopló sin aparatosidad; en ese primer contacto le parecieron dos agradables y discretos compañeros de viaje.

Ella, riguroso luto de pies a cabeza, se llamaba Julia. No era de mucho hablar o al menos de mucho detallar. No dijo su edad, por supuesto, pero sí que iba a ver a su hermana al pueblo. Era cuatro años menor que ella y hacía años que no se veían, “apenas una docena de veces desde que me fui a Madrid”. Ahora buscaba el reencuentro, y también una cierta reconciliación, consumida por el vacío en que subsistía desde que murió su marido, va para siete meses. De chicas eran uña y carne pero la relación se fracturó cuando emigró para trabajar y labrarse una vida. Ella no se lo perdonó pese a que al principio mantuvieron parte de la estrecha confianza en que se basaba su relación. Entendió que huía en vez de que buscaba una vida y le reprochó que la dejase abandonada a su suerte entre un océano de dificultades y complicaciones familiares. Ahora volvía en parte por acuciante necesidad sentimental y en parte para intentar rehacer lo deshecho aunque fuera en la recta final de su vida. Albergaba la esperanza de que su llegada supusiera una sorpresa agradable, y no le inquietaba que no lo fuera porque tenía más que pensado lo que haría si así fuese… No lo quiso desvelar, y casi no volvió en el resto del viaje salvo alguna que otra pregunta.

1230700040254_f1Él lucía tembloroso una pasmosa y tartamudeante timidez que ponía de manifiesto que apenas acababa de cumplir los 18, lo que confesó en su primera frase junto a su nombre, Luis, y apellidos. Vestía lo que Julia habría etiquetado como “la ropa de los domingos” conectando directamente el común origen rural de cada cual: camisa blanca abrochada decorosamente hasta el segundo botón, pantalones azules de tergal, relucientes zapatos de cordones, y una rebeca (de “por si acaso, nunca se sabe”) también azul que llevaba perfectísimamente doblada en su regazo. Le costó encadenar la conversación pero cuando lo hizo, consecuencia de su retraimiento, no ahorró detalles. Contó que iba a ver a sus padres porque le habían dado unos días de vacaciones en el almacén donde trabaja de aprendiz desde hacía cinco meses. Explicó que se puso a trabajar para poder costearse parte de los estudios de magisterio que había iniciado hacía casi un año, porque la economía familiar, “el campo y los animales”, era prácticamente de subsistencia y había que ayudar. Presumió un punto ufano que además había ahorrado un poco de dinero y que era la sorpresa que le llevaba a su madre. Describió que su quehacer consistía en la clasificación y empaquetado de frutas y hortalizas para la exportación, y eso le ocupaba desde primera hora de la tarde hasta el anochecer cuando además ayudaba en la carga de los camiones. Aclaró que iba a clase por las mañanas y que estudiaba por las noches, y que mal que bien iba sacando las asignaturas y de hecho había aprobado el primer curso con cierta holgura. Y anunció por fin que estaría una semana allá en el pueblo a donde esperaba volver a finales de septiembre para las fiestas patronales.

En cuanto a él, preguntó más que contó y pegó hebra en cada respuesta para esquivar interrogatorios e indagaciones. De hecho, se ciñó a relatar que iba en busca de su amada (“la chica de mis sueños, la mujer de mi vida…: Natalia”) y apenas explicó que llevaban tiempo, “no mucho”, sin verse y que ella no sabía nada de su llegada. Dijo poco más: que era muy guapa y muy atenta y cariñosa, que la conoció en un kiosco en el Retiro, y que estaba perdidamente enamorado de ella. Sí que es cierto que era un tipo reservado, pero es más cierto que cumplía a rajatabla lo que de pequeño tanto escuchó sobre que hay informaciones que deben ir selladas, y también lo que ya adolescente le repetía una y otra vez un de sus mejores amigos: “la información, poca y confusa”. Con todo, decidió echarse p’alante, y, vulnerando enseñanzas y consejos, comenzar a exponer sus planes y proyectos aderezándolos con detalles de su vida profesional.

No le dio tiempo: el tren llegaba a su destino. El viaje había terminado y era el momento de las despedidas. La mía por cierto es a la vez despedida y presentación: me llamo Ittra; ha sido un placer.

……………………………………………

-¡¿Natalia Gómez Puente?! ¡¿Está Natalia Gómez Puente?!

-¡¡Sí!! Soy yo.

-Hay una carta para usted.

 


Ago 24 2011

Largo me lo fías

contorsionistaDentro de nueve años, ¡¡9!!, la Constitución Española fijará o mejor obligará a un tope máximo de déficit, lo que supondrá un férreo límite al gasto público so pena de gravísimo delito. ¡¡¡Dentro de 9 años!!! Con la de cosas que pueden pasar y que pasarán de aquí al 2018, entre otras dos elecciones generales, y con lo que puede haber cambiado todo en ese tiempo. 

Es la última trompiquilla a la que nos obliga el verdadero puto amo de todo y sus secuaces: don mercado y la ángela y el nicolás. Tan es así la cosa que en el sarkoterritorio los ricos riquísimos dicen que quieren pagar más impuestos: ¿no será una inversión?.

Es probable que ellos, y especialmente don mercado, estén haciendo negocios, que en este caso se deberían llamar negocrisis o algo así, y es de sobra conocido que todo lo probable es sospechoso con lo que sospechemos de los sospechosos. En el entre tanto, pues eso: que dentro de 9 años la constitución será quien fije el tope de déficit, así llueva o truene, porque así nos fijan hacerlo de lo que cabría sospechar (de nuevo la sospecha) que lo mismo dentro de 9 años, y aún habiendo elecciones de por medio, aquí no mandará ni el rey ni dios ni quien haya sido elegido por los súbditos, sino los mercachifles. Ellos nos fuerzan a dar trompiquillas constitucionales pero nadie nos pregunta (¡claro, como que somos súbditos!) no ya si queremos reformarla sino que qué nos parecería.

Y ahí entretenidos, o ahí secuestrados previa narcotización (¿narcocrisis?), vemos poco a poco el mundo del revés: los ricos galos dicen que quieren pagar más impuestos mientras que aquí no sólo lo dicen, al menos de momento y posiblemente porque no terminan de encontrarle el negocio a la cosa, sino que no se les exige cuando debió haberse hecho hace muuuucho tiempo. Sí se deja caer, se bordea el asunto, o se globosondea, pero nada más: ¡una lástima!, por ser elegantemente discretos.

Menos mal que nos queda China, país que los ratzinguerianos acaban de poner en su punto de femira, que acaba de protagonizar la noticia más impactante, surrealista y ebria de los últimos meses: «China lanza su primer fondo de inversión en vino. Ofrecerá una rentabilidad del 15%. La inversión mínima será de una millones de yuanes (108.000 euros)». ¿Vendrán ahora las vinosubprime, la burbuja vitivinícola? ¿Estamos tontos o qué?

A cuidarse!!

 


Ago 22 2011

Todo esto para qué

ahi1Título multiusos que multiusaremos llegado el caso, te lo advierto. De momento intentemos ceñirnos a la nada para vacíos y vaciados garabatear un manojillo de garabatos con la utópica intención de que una vez juntos pueda entenderse algo, cualquier cosa servirá.

No cagarla era el objetivo, el gran objetivo. Durante horas, días, semanas, meses y más meses se trabajó afanosamente poniendo en el empeño todos los sentidos, los propios y los ajenos. Se hizo cuando reventaba la primavera, cuando abrasaba el verano, cuando lloraba el otoño, cuando helaba el invierno. Se hizo al alba y en el ocaso, en interminables mañanas y noches eternas, en infinitos mediodías y en tardes gigantescas. Se hizo poniendo en ello el alma, el corazón y todos, absolutamente todos los sentimientos. El objetivo era no cagarla, ese era el verdadero objetivo, el gran objetivo aunque no el único.

Se amasaron millones de toneladas de fe. Se salpimentaron a granel con las más selectas esencias de escogidos cariños. Se envolvieron con la creencia más exquisita. Y se pusieron al fuego lento y eterno que se extrae del magma de la pasión.

No podía fallar, nada podía fallar. Fue tanto el fervor y tantísima la entrega, tan poderoso y tan arrebatadora, que nadie vio porque no importaba que despuntaba un eclipse y que amenazaba con oscurecer aquellas miradas de fuego, aquellas miradas cautivas de sí mismas.

No cagarla era el objetivo, el gran objetivo. Aún se busca afanosamente el balsámico “misión cumplida”. No hay previsiones de cuándo se podrá encontrar para ser gritado a revienta pulmones porque los preparativos son tan extraordinaria y poderosamente absorbentes y seductores que en ellos se han anclado burlando entre sonrisas de desbordante e inagotable ilusión el acuciante “todo esto para qué”.

Y entonces fue cuando se fue.