Operación rescate

rescateAntiguamente desprendía olores épicos, heroicos. Ahora empieza a soltar un tufo a vergüenza, humillación, conquista, tortura, dominación, claudicación.

«Rescate: recobrar por precio o por fuerza lo que el enemigo ha cogido, y, por extensión, cualquier cosa que pasó a mano ajena. Liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, opresión…».

Hace tiempo (no tanto aunque parezca que ha sido hace demasiaaaado tiempo), una operación rescate era una cruzada con mucho (o con casi todo) de espíritu robinhoodiano, una misión posible que engrandecía a quienes la llevaban a cabo por el derroche infinito de agradecimiento y admiración de quienes eran rescatados.

Ahora una operación rescate es un negocio para los rescatadores. Ahora los rescatadores son mercaderes. Ahora que te rescaten es que te conquisten y te tengan bajo su yugo usurero durante generaciones. Ahora pedir rescate es una lacerante humillación y una vergonzante claudicación. E intuir que pueden venir a rescatarte o que están llegando a tu rescate es como abrirte el pecho tú mismo, pintar una diana en tu corazón y cogerles el cuchillo y clavártelo tú mismo. Ahora pedir rescate es llamarte mierda e inútil, es mostrar todas tus miserias presentes y futuras, es vender tu alma de por vida.

Antiguamente un rescate era una epopeya, ahora un rescate es un filón atestado de suculentos dividendos.

«Rescate: apropiarse a billetazos de todo lo que le quede al enemigo, y que ya no nos reporta beneficios, para trapichear con ello y asfixiarle de por vidas. Inyectar opresión, esclavizar durante mil milenios…». 

 

A cuidarse!!