Aprendizajes

1Esta crisis tan hijaputa que estamos padeciendo, en todas sus declinaciones y conjugaciones, podría tener, siendo generosísimos, una arista menos mala (aunque ya dijo Murphy que todo lo malo es susceptible de empeorar): nos está enseñando un puñaíto de cosas.

Nos ha enseñado, por ejemplo, que la voracidad de los mercados (y mercaditos) es tal que no sólo saquea bolsas y bolsos, y primas y primos. Es que además se papea ideologías, se cepilla principios, y lobotomiza pensamientos, convicciones y creencias, haciendo que el brazo izquierdo se convierta en el derecho y que el derecho se expanda hasta la derechosidad más extrema…; el brazo izquierdo hace lo que no querría pero lo hace y el brazo derecho se descojona viéndolo y se despelleja las manos de tanto frotárselas.

Nos ha enseñado (y nos enseña), por ejemplo, que transitan por ahí, fisgoneando siempre, un par de reinas sin reino que se mueven espasmódicamente al grito de “quien paga, manda”. Una es noble, de linaje y de actitud porque siempre dice lo que piensa guste o no guste. Otra es protestante pero no porque proteste sino porque tiene el don de provocar la protesta continua. Una dice que no recorta cuando poda. La otra, rayando todo el rato en el concepto cuasi frenopático “iluminada” dice que rescata cuando usurea.

monttNos está enseñando también la diferencia entre recortes por imperativo crítico euromundial y recortes por obediencia ideológico-testosterónica. A unos se les obligó bajo insufribles amenazas de torturas financieras, otros lo hacen con tal entusiasmo que por más que intenten disimular para aplazar la exhibición de sus plumeros no pueden contenerse. Unos congelaron pensiones y bajaron sueldos públicos, los otros se fuman profesores y sanitarios, estrangulan boticarios, trituran sindicalistas con gula inquisitorial o se suben los sueldos de tapadillo. A unos se les ven todas todas las señas cuando juegan al mus, los otros son profesionales del trilerismo y de practicarlo a velocidad de neutrino. Unos dicen y repiten lo que harán agarrados cual clavo ardiendo a la esperanza (cuando no sueño) de reiulsionar, otros no dicen ni mu porque están tan “iluminados” (o empalmados) que creen que los demás saben que será bueno por una cuestión de fe y porque a la postre, como decía el maestro, uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras y ellos si de esclavos va la cosa tienen clarísimo que los esclavos son todos los demás.

Son algunos aprendizajes que posiblemente cuando leas esto serán exaprendizajes porque cada segundo nos enseña algo nuevo (y posiblemente amargo o ácido o empachoso o doloroso o…). Son días de escuela.

A cuidarse!!