Escribidor
Dijo Orson Wells: «lo peor es cuando has terminado un artículo y la máquina de escribir no aplaude». Hoy veo a mi máquina de escribir deseosa de aplaudir como nunca jamás lo hizo, ansiosa de palmear cualquier cosa que le sacase de sus tripas, obsesionada por jalear hasta la mierda más absoluta que tatuase en su carro. Hoy mi máquina de escribir me corteja, me seduce, me provoca, me incita, me tienta…, me llama a gritos intercalándolos con ruegos y súplicas. Y yo la desdeño.
Podría escribir de política pero me sale pus, vómito, desprecio y venganza, bilis.
Podría escribir sobre actualidad apolítica pero sólo me salen loas, alabanzas y esquelas apestando a hipocresía de pedante y fatuo sabor.
Podría escribir sobre la crisis económica pero es sólo pensarlo y al instante se empiezan a recortar mis pensamientos desatándose de inmediato una operación rescate al grito jacarandoso y petulante de que no hay más tipo de interés que tú.
Podría escribir de ti pero me faltan letras y palabras, verbos y adjetivos, sinónimos y definiciones, idiomas y dialectos, tinta y papel.
Podría escribir de mí pero acabaría tan pronto y tan rápido que ni siquiera ponerse a ello merece la pena.
Ernest Hermingway dijo: «mi psicoanalista es mi máquina de escribir». Muchos años antes Jean de la Bruyere sentenció: «la gloria o el mérito de algunos hombres es escribir bien; la de otros no escribir nada»
A cuidarse!!