Volver a empezar
Resetear. Refrescar. Rehacer. Reconstruir. Rectificar. Actualizar. Volver a empezar. Muchas veces, muchas cosas, mucha gente…, se decide empezar de nuevo. Bien para reafirmar todo lo anterior actualizándolo, bien para cambiar todo lo anterior volviendo a empezar. Incluso, puede que en la mayoría de las ocasiones, simples situaciones simples son sometidas al enigmático y azaroso poder de la f5.
Volver a empezar por convicción, con premeditación y absoluta planificación…, pero también volver e empezar sin otro miramiento que lo que sea, sea distinto, diferente, sin importar lo que sea con tal de que sea de otra forma, igual da cual sea o como sea esa forma.
Volver a empezar acaban de hacerlo los franceses y los griegos. Antes, por el mes n ese, lo hicimos aquí pero no se pareció ni se parece a estos de ahora porque aquí lo que se hizo, casi casi a cierraojos, fue volver a empezar por descarte en el ensueño de que peor no podría ser, daba igual lo que fuera o como pudiera terminar siendo con tal de que fuese otra cosa y a ver qué pasa. Fue jugar a la ruleta a rusa con balas de efecto tan tan retardado que quizás entonces pareció que tocó un canal vacio del tambor pero al poquito, al instante casi, llegó el disparo, el proyectil, el tiro directo a la sien. No fue técnicamente por tanto un volver a empezar sino un ponerse a portagayola y que sea lo que el toro quiera. No se reseteó, ni se refrescó, ni se rehízo, ni se reconstruyó, ni se rectificó ni se actualizó; se echó una moneda al aire sin ni siquiera haber comprobado antes si tenía cara y cruz o dos caras o dos cruces o si carecía incluso de acuñación: de lo que se trataba era de echar la moneda al tiempo que se tiraba la otra.
Volver a empezar acaban de hacerlo los franceses y parece que no al tuntún por el contenido de las propuestas presentadas y elegidas y después de haber jugueteado en el fielato de democracia o fascismo. Volver a empezar y parece que no para a ver qué pasa sino después de haber sufrido el sinsentido de la dieta Déficit que adelgaza sí pero que como sólo adelgaza a lo bestia y sin piedad conduce inexorablemente a la inanición, y después de haber podido comprobar sin discusión en un rapto de lucidez inconcebible en un estado de astenia generalizada que los recortes obsesivos matan y rematan. Vuelven a empezar los franceses parece que con total convencimiento y razones más que metabolizadas fruto de la lenta y pesadísima digestión de la nada requeterecortada y requeteajustadísima.
Volver a empezar acaban de hacerlo también los griegos. Y este caso sí que es digno de tildarlo de peculiar y de ir acompañado de la muletilla para ser estudiado: han vuelto a empezar de raíz, a saco. Ellos, sin duda y por necesidad extrema, han reseteado, refrescado, rehecho, reconstruido, rectificado y actualizado su sistema. Casi podría decirse, en un ataque cerrado de romanticismo utópico y
quimérico, que han decidido reinventar lo que ellos inventaron hace milenios y que ahora les habían dejado en las mismitas miasmas del tuétano de los huesos. Reinventarlo como sea pero reinventarlo.
Volver a empezar. Ojalá sirva, les sirva, nos sirva. Volver a empezar porque hay otra forma y otra manera de hacer las cosas. ¡Volver a empezar!…, léase con rotundidad y bien alto a ver si además, con algo de suerte, consigue despertar a tantísimo anestesiado y les encamine sin posibilidad de dar marcha atrás a rehacer, reconstruir y rectificar…, y que al resto les resetee entrañas y neuronas.
Que así sea y que sea pronto resulta más necesario que deseable. Pero también y por desgracia casi imposible. En todo caso, escrito queda aquí y aquí queda porque este post no le quiero volver a empezar.
A cuidarse!!
Música de: Love, Amos Lee, The Flying Burrito Brothers y The Wave Pictures.