Presión zotal
Pocos son ya los que se atreven a negar y discutir en público que el ansia desmedida y desbocada de los recortes está empezando a afectar a órganos vitales de los recortadores, especialmente al cerebro. A tal extremo llega la afectación y el frenesí que éste ha hecho que se suelten la faja los que durante años travistieron de progresismo mientras que aquella les lleva a pergeñar absurdas coartadas y decir en voz alta lo que piensan ahora y que ya pensaban antes cuando lucían travestismo pinturero.
El más reciente adalid de semejante sobradismo político es aquel que durante años cabalgó desbocado a lomos de cuanta tuneladora le ofrecían o mandaba que le construyeran. Aquel de quién su padre, preboste conservador y personaje estelar del canallismo forero, dijo “mi hijo Alberto, ¡ese sí que es de derechas!”. Su llegada al despachito ministril, que él tanto y tanto anheló, atufó de efluvios a naftalina y zotal por empezar a hacer como un poseso lo que tantos creyeron que él, verso suelto, nunca haría: desde plantear, y será sí o sí, un copago judicial a plantear lo que él y los suyos denominan reformas cuando en realidad son regresiones. Y ahora, no contento con eso, e indisimuladamente ebrio de ansioso poder, ahora concentra su nebulizador de zotal en las mujeres en el extremadamente sensible escenario de la interrupción del embarazo.
Decir…, que digo decir: pensar…, que una mujer decide abortar por la “presión social” que le infringe “el” entorno en forma de “violencia de género estructural”, es no ya un insulto a la inteligencia sino un delito contra el tiempo que vivimos (menos él y los suyos, al parecer), un delito contra el sentido común (que es el menos común para él y los suyos), un delito contra la libertad (que él y los suyos quieren redefinir no a hachazos sino a recorte limpio),… un delito contra la sensatez (que es algo que él y los suyos parecen considerar una lacra heredada de la lacra que creen desde cuando el paquito que es la democracia).
Si en realidad él y los suyos se creen no ya modernos sino contemporáneos, si se consideran sensatos y se sienten con sentido común, si en realidad ejercen, y no sólo van, de demócratas y defensores de la libertad…, si todo eso fuese real y realmente todo eso no sólo pedirían perdón y se autoaplicarían penitencias varas sino que se aplicarían a sí mismo lo que pregonan a modo de coartadas y por la “presión social” desandarían buena parte del camino y para evitar una “violencia estructural” retirarían pues por ejemplo esa ponzoñosa cuchillada llamada reforma laboral. Una reforma por cierto que en este día de la mujer trabajadora iguala a mujeres y hombres no en la piedra angular de la desigualdad que es el salario (“igual trabajo, igual salario”) sino en el despido barato y sin contemplaciones bien regadito de zotal.
A cuidarse!! Y mucho!!
Música: Amy Winehouse, Grace Potter, China Moses y Dee Dee Bridgewater.