La laboral reforma: trabajo a cualquier precio
“Sí, sí, que viene, que viene…, sí, sí…”. En el horizonte ya empieza a despuntar con brío la laboral reforma y a Charolito se le abren las carnes sólo de imaginar qué puede contener. El hecho de que Merkozy y sus secuaces no digan otra cosa que “vamos, vamos, vamos…”, mientras la aguardan repanchingados y salivando sin freno, no augura más que pena negra e infinita tristeza. No consuela siquiera cambiar el orden de las palabras poniendo detrás “reforma” porque ni ese artificio más propio del “un, dos, tres… al escondite inglés” sirve para esconder el término ni mucho menos sus devastadores efectos a tenor del ritmo que le están imprimiendo al concepto. “Por allí resopla” se escucha aquí y allá, y como aún no se ve ni a la ballena ni al ballenato, aunque sí los arpones, no queda otra que hacerse una idea en base a lo que un boe que no es el BOE avienta en forma de encuesta. Se recurrirá, además, a la sabiduría popular.
El boe que quisiera ser BOE se ha gastado el dinero de varios redactores, o, tal y como se paga, el de un batallón de becarios, en preguntar al personal. Su intención era hacer una única y directísima pregunta: “¿trabajo a cualquier precio?”. Era lo que buscaban sabiendo que, con la que está cayendo, la respuesta va soldada a la pregunta. Decidieron sin embargo camuflarlo un poco, en la certeza, en todo caso, de que su misión no era otra que poner ese titular sin interrogaciones sino como afirmación o mejor como imperativa orden. Y dando por descontado el titular sí o sí, “trabajo a cualquier precio”, la cuestión entonces era qué plantear a la peña para que de esas cuatro palabras (trabajo-a-cualquier-precio) chorrease acojone colectivo, inevitable acojone porque la reforma será sí o sí y la realidad, sí o sí, será un mil millonario coro de abnegados súbditos coreando a voz en grito, y hasta con gesto de agradecimiento, “trabajo a cualquier precio”.
Es en ese contexto y no en otro, porque otro no hay ya que los que había han sido reformados para que sea sólo éste, se encajan las siguientes conclusiones de la tal encuesta (o vete a saber si interrogatorio): la mayoría acepta un contrato con despido de 20 días; la mayoría de los parados menores de 30 años aceptaría un minitrabajo (minijob que le llaman aunque debería ser minijod-e); y, ojo a esto, la mayoría de los parados menores de 30 años aceptaría trabajar con sueldos por debajo del salario mínimo. (¿De verdad la gente dice eso?).
Así es como se prepara el terreno: es como embadurnarte de betadine antes de sajar con los bisturíes. Claro que la alternativa, si el pie se queda enganchado en el acelerador del término “reforma”, sería pagar por trabajar.
Pero no queda ahí la cosa porque repasando la prensa uno llega a la conclusión, en la antesala del matadero, que las patas en que se apoyaría la “laboral reforma” serían, al margen del “trabajo a cualquier precio”, estas dos: bajar los sueldos y dar más poder al empresario. Y como lo primero está ya en marcha y por tanto (y nunca mejor dicho) descontado, es en lo de “dar más poder al empresario” donde brota, cual llamita en el rescoldo, la sabiduría popular (entendiendo popular, claro está, como “del pueblo”) para rescatar de aquel viejísimo archivo (pendiente de ser reformado, obviamente) el siguiente listado de artículos, que perfectamente podría ser el articulado de la “laboral reforma” que… “sí, sí, que viene, que viene…, sí, sí…”:
Artículo 1: El Jefe tiene la razón.
Artículo 2: El Jefe SIEMPRE tiene la razón.
Artículo 3: En el supuesto caso de que un empleado tenga la razón entrarán inmediatamente en vigor los artículos 1o. y 2o.
Artículo 4: El Jefe no duerme; DESCANSA.
Artículo 5: El Jefe no come; SE ALIMENTA.
Artículo 6: El jefe no bebe, DEGUSTA.
Artículo 7: El Jefe nunca llega tarde; ESTA EN UNA REUNION.
Artículo 8: El Jefe nunca lee el periódico en la oficina; SE INFORMA.
Artículo 9: El empleado que entra a la oficina del Jefe con una idea propia, debe salir con la IDEA DEL JEFE.
Artículo 10: El Jefe es siempre EL JEFE; AUN SIN LOS ZAPATOS.
Artículo 11: Entre más se critica al Jefe; MENOS PROBABLE ES EL ASCENSO.
Artículo 12: El que no se ría de los chistes del Jefe; NO TIENE AUMENTO DE SUELDO.
Artículo 13: El Jefe PIENSA POR TODOS.
A cuidarse!!
Música de Steppenwolf, The Jam, Pokey LaFarge y Paolo Conte.