Otra vez lo mismo
La boca le sabía a turrón y eso le encabronaba tanto como le jodía, especialmente en días como estos en los que debería saberle a sangre. El cuerpo le pedía flamenco pero todo le empujaba al baboso villancico que por otra parte era lo que de forma insistente, cansina, agobiante, desquiciante e impenitente salía a chorros por el altavoz de la radio. Además, por ni se sabe qué año consecutivo, tampoco (éste) le había tocado la lotería. Ninguno de sus planes, propios, o ajenos pero gustosamente apropiados, le salían. Temía convertirse irremediablemente de un momento a otro en un asesino en serie. Bueno, no estaba convencido de si lo temía o en realidad lo necesitaba y ansiaba. Era, ¡¡otra vez lo
mismo!!, navidad.
A cuidarse!!
…y más que feliz navidad, que… bueno, vale, también…, ¡mucha suerte en 2012!…