Hoy empieza todo

hoy-empieza-todoSalió ataviado con un terno verde cicuta de cuyas hombreras colgó, a modo de caireles y alamares, racimos de problemas, complicaciones, desdichas y desgracias varias. No tuvo que buscarlas porque él era un saco rebosante de esos especímenes, y se las puso con toda la intención convencido de que siendo el día que era y haciendo lo que iba a hacer era muy posible que algún mal de ojo o algún mal fario se cebase en ellas hasta neutralizarlas.

Pinturero y garboso serpenteó su palmito por la trenza de callejas y pasadizos que desembocaban en el puerto. En contra de su costumbre sólo hizo una escala de repostaje y avituallamiento: la taberna de Ole (gario, también taurino). En lo que se tarda en cortar una rodaja de chorizo se trasegó de un viaje el botellín que le aguardaba bien frío desde que asomó por la puerta del celler. Del transistor burbujeaban gorgoritos pitingueros…, “noosotros…”, que catalogó como de extrema insipidez puesto que nadie bufaba pero tampoco nadie tarareaba. Cogió el periódico y al tiempo que se acodaba en el velador del fondo a la izquierda reconvino al cantinero que no más rubia sino chispazo de orujito blanco. También hizo intención de reprobarse a sí mismo para no pensar según ojeaba la prensa. No se hizo caso.

De cuantas noticias importantes que anegaban mancheta y secciones excluyó las económicas para no acrecentar la colitis crónica y crítica que desde hacía meses y más meses padecía, y pasó por alto también porque le removerían las bilis las referidas al yernísimo de la realeza. Intentó leer en diagonal las que sí le interesaban este 13 en la confianza de que así no pensaría. No pudo. Sobre la de Paco trajines elucubró que con su condena, y en el nuevo tiempo, se diluiría o diluirían todo lo demás de ese sumario con nombre de correa. En cuanto a la de los primeros nombramientos del timonel del nuevo tiempo, su neurona más revoltosa y enrededadora coligió, o mejor barruntó, movidilla, cuando no movidaza, en las prietas y recias marciales filas ya que a juicio de la tal neurona insertar al frente de la tercera institución a un inquinielado podría traducirse en que se tiró por un “calledeenmedio” para evitar geiseres en otros que sí sonaron para el sillón pero que prefieren otros ( y hay un güevo, más allá de ministriles: desde secretarías de estado hasta cancillerías) y podrían haber amenazado con entrar en erupción si les era desbaratadas ilusiones, aún sabiendo que lo mismo terminaban en ilusionismos.

Viendo que se perdía y desmadejaba, y que el desmelenamiento ya apuntaba maneras, se pimpló el tercer chupito, se levantó como un resorte, se atusó terno y adornos, y se echó de nuevo a las calles. Desfilando a paso firme y legionario, y convirtiendo su destino no en destino sino en fijación, bocetó citar a su chica junto al muelle trece para embarcarse juntos rumbo al nupcialismo en el mismo centro de la mar océana. Total qué más le daba: si nadie atendía sus irreflexiones y antidisertaciones ni nadie atendía tampoco sus comunicaciones, nada mejor que tentar del todo a la suerte porque la alternativa, la única que vislumbraba en su grisura espiritual y espirituosa, era comprarse un décimo del trece el día trece y martes para usarlo cual filo afilado de florete o herrumbrosa cuchilla de barbero mientras gritase no aquel histriónico “fuera desperdicios” sino un estertóreo “fuera problemas, complicaciones, desdichas y desgracias varias”.

Feliz martes 13. A cuidarse!!

 

Música: Chavela Vargas, The Rolling Stones, Zenet y Amy Winehouse.