Desindignación

resizerFue bonito que pasara y fue bonito mientras duró. Me indigna poder sospechar, tan sólo el hecho de poder sospechar, que en no mucho tiempo se recuerde, si se recuerda, como un efímero pasaje reivindicativo brotado al calor un mayo (otro mayo). O lo que es peor, que se recuerde como una mezcla de elemento urbano, atracción turística y escaparate de vanidades antiglobalizadoras y frikis de múltiples pelajes necesitados mediáticamente de un minutillo de gloria. Me indigna también, muchísimo, que gerifaltes de todo tipo y condición saquen pecho tarareando «ya lo dije yo, que mejor dejarles hasta que se cansaran»…; gerifaltes y corifeos que también en mayo, en una noche de mayo, se desgañitaran cantando «esto es democracia y no la de sol» mostrando así abiertamente, ebrios de triunfalismo, que para ellos lo mejor es la democracia pero siempre y cuando se haga lo que él o ellos digan.

Me indigna que la indignación se diluya por haberse anclado en un contexto y haberse atrincherado en asambleas y debates sin fin mientras no han cesado ni cesar de suceder cosas indignantes que ni se debaten ni se asamblean ni alimenten rebeliones aunque fueran de mera indignación.

Me indigna, por ejemplo, que madrastra europa nos exija que subamos el IVA o el precio de la gasolina cuando paralelamente nos quiere encasquetar una limosna de 150 M en total por habernos destrozado medio sector agrario a razón de 200 M a la semana. Me indigna, por seguir entre pepinos y pepinillos, que esa misma madrastra no se haya planteado siquiera la neutralización absoluta de la tipa que montó el pepinazo. Y, aún de lo mismo, me indigna enormemente que esa misma mala madre venere y nos haga venerar como quintaesencia de lo mejor a un país incapaz de descubrir, y presume de primerísima potencia, qué cojones es lo que está matando e infectando a decenas, cientos, miles de personas.

Me indigna, volviendo a las reclamaciones impositivas de la vieja madrastra, que por mucho que ahora se diga que no a lo del IVA o los carburantes pues termine siendo que sí. Me indigna que no haya nadie que de una puta vez diga que efectivamente hay que subir impuestos pero a los que más tienen (y retienen y se llevan), que ellos estén menos jodidos que la mayoría y que encima se quejen de no haber ganado 10 sino 9,5 que como todo el mundo sabe es ganar y no perder.

Me indigna hasta el paroxismo que vengan unos y digan sin pruebas que los otros han dejado las arcas vacías cuando ellos son expertos en vaciar arcas, tanto para su beneficio como el de sus amigos. Me indigna que la justicia no actúe a degüello contra quienes hacen tan graves acusaciones sin una puta prueba y con toda la intención primero de dañar y encabritar al personal para después meter sus cosechadoras en lo público hasta convertirlo en barbecho.

Me indigna hasta casi el vómito este gigantesco rastro que se ha montado al rebufo de las urnas donde el rey es el cambalache, el príncipe es el trapicheo, y la reina es la componenda.

Me indigna indignarme porque luego me tengo que desindignar para al ratito volver a indignarme por haber sucumbido a la desindignación. Y ni siquiera me alivia ver que todo ese movimiento nacido al calor de un mayo no se haya convertido, o no lo hayan convertido, al menos de momento, en una tirita del celofán que envuelve las cajetillas de cigarrillos como pasó, ¡te acuerdas!, cuando el 0,7%.

Y ya no sigo. Me he indignado conmigo mismo y miedo me doy. Ahora tendré que desinsignarme y eso me convierte en peligroso.

A cuidarse!!