La hora de la venganza

el-pais-ap1Llevaba demasiados años esperando este momento. No sabía cuándo llegaría, pero sabía con absoluta certeza que llegaría y cómo llegaría. Lo diseñé al día después de lo de Crono y Urano con la precisión obsesiva del psicópata. Sin riesgo alguno a equivocarme porque sabía y sé cómo eres: yo te di todo, te lo di todo, y yo te hice. No tenía la más mínima duda de que en vez de degustar con exquisitez devorarías con gula, que en lugar de disfrutarlo poco a poco te lo tragarías sin masticar y hasta sin condimentar. Sabía cómo eras y sé como eres y cómo serás: incapaz de recrearte con sutileza en los instantes, incapaz de cuidar con mimo ni el más mínimo detalle aún siendo consciente de que el placer verdadero está en cada segundo y en cada brizna. Pero no, tú sólo miras la corta distancia y además con tal ansiedad y avaricia que la miras deprisa deprisa, a bocaos.

Te lo advertí. Te avisé. Te intenté prevenir. Y tu respuesta fue siempre que sí, que vale, que le entendías. Pero sabías cuando lo decías que eran palabras de fogueo, respuestas rápidas y huecas, contestaciones de usar y tirar. Igual que nunca pensaste lo que hacías, tampoco pensaste lo que decías en la ilusa creencia de que aplacarías y ganarías tiempo. Pero ahora el tiempo se te agotó. Y ahora empieza mi tiempo: la hora de la venganza. Y será terrible. Y será implacable. Y no habrá una nueva oportunidad porque también las oportunidades te las zampaste sin masticarlas, prefiriendo saciarte que paladear, optando como siempre por el apretujón que por la caricia. Y ahora eso se ha acabado.

Sufrirás un millón de veces más que lo que yo sufrí, he sufrido y sufriré. Lamentarás cada uno de los segundos de irracionalidad con los que cimentaste tu tiempo. Te arrepentirás de todos y cada uno de los manotazos con los que fuiste destrozando a conciencia todo lo que te di. Llorarás con un dolor y una pena nacidos en el mismo centro del tuétano de tu alma. Y por más que busques no encontrarás alivio, nada de alivio ni mucho menos de compasión. Pagarás por lo que has hecho.

Te machacaré con la colección completa de catástrofes y desgracias: terremotos, tsunamis, inundaciones, volcanes, inviernos extremos y veranos abrasadores…; plagas y enfermedades…; desolación y tristeza…; guerras y conflictos… Pasarás sed y pasarás hambre. Te dolerá hasta el pensamiento. Se te romperá el alma una y mil veces. Se te partirá el corazón en trozos tan minúsculos que ni los encontrarás. Y no tendré piedad ni clemencia. Y no me dará ninguna pena. Y disfrutaré lo que jamás podrás siquiera imaginar. Y si llegado el caso siento que necesito aún más gozo y disfrute volveré a repetirlo todo multiplicado por infinito.

Te lo avisé y te lo advertí, y no hiciste caso. Nunca. Ya no te queda tiempo, ahora es mi tiempo: la hora de la venganza.

A cuidarse!!! (si puedes, claro)…