El Estado de la Nación

foto-el-paisA la hora en que Charolito esculpe (¿o escupe?) este post, la nación es todavía una auténtica resaca colectIVA. La mayoría la combate por actIVA y por pasIVA haciendo una y otra vez y otra más el balsámico vía crucis tabernil; unos pocos la sobrellevan en palacios, palacetes y palazuelos a base de desatada euforia enciendevelitas a todos los santos para que siga y siga y siga. Esos pocos no las tienen todas consigo y por eso son una galerna de nervios; la inmensa mayoría está absolutamente convencida de que el lunes la resaca será masIVA y nada agresIVA ni sorpresIVA. «Que dure y que sea un no parar» claman los proclives a actitudes depresIVAs en la convicción de que así será menos abrasIVA la comparecencia sobre el estado de la nación que tendrá lugar el 14 de julio, el mismo día en cuya banda sonora destaca (irónica o malévola coincidencia) el pamplonica «pobre de mi».

Para preparar el terreno, Charolito, tunante, zalamero y candongo, ha realizado un sesudo trabajo de campo con múltiples entrevistas y este es en resumen el estado de la nación que ha encontrado.

«Hola, me llamo Kike, tengo 28 años, y estoy súper súper feliz: tengo un contrato indefinido. Es de un día sí, pero es indefinido ¡¡¡biennnnnn!!!  Mi jefe también está muy contento: a él hacerme el contrato le ha costado ná y menos, y encima si me despide gana dinero. Y yo, pues imagino que si me echa algo de paro me quedará pero eso prefiero no pensarlo porque lo importante es que tengo ¡un contrato indefinido!, aunque sea de un día. Además, ¿quién me dice que no pueda estar así, con contratos indefinidos aunque sean de un día, hasta que me jubile que será según quiere Europa cuando tenga 70 años, o sea dentro de un montonazo que te cagas de días, de días eso sí indefinidos?».

«Buenos días a todos. Yo soy Manuel, tengo 59 años, y soy zapatero pero no el presi eh… Bueno, para evitar confusiones llamaré a mi oficio como lo llamaban en mi pueblo «tachulero». Llevo en esto toda la vida, y he puesto suelas, filis, tacones, tapas y medias suelas como…, qué diría yo…, como para calzar a todos los habitantes del planeta. Ahora con la crisis he diversificado mi negocio creando una división nueva en la que la verdad no doy abasto: hacer agujeros en los cinturones. Claro, como no paran de decir que hay que apretarse el cinturón pues eso, que tengo el sacabocaos no ya caliente sino al rojo vivo».

«Qué tal. Yo me llamo Eva, soy estudiante y tengo 17 años. Yo la verdad es que no sé que decir. A principio de año me pusieron la cabeza como un bombo diciéndome que el primer semestre presidíamos Europa y que eso iba a ser el no va más, que íbamos a españolizar Europa y les íbamos a enseñar lo que no está escrito. El semestre en cuestión ya ha pasado y de Europa ná de ná de ná… Vamos que creo que no hay nadie que pueda responder a algo tan simple como que para qué ha servido presidir la UE. Tengo que decir no obstante que por más que lo intenté no pude estar tan pendiente y concentrada como hubiera querido porque me dijeron y nos dijeron también que se iba a producir un acontecimiento histórico a escala planetaria y hasta me compré un pedazo de telescopio que llegué incluso a coser a mis párpados. El caso es que tampoco ná de ná. Y claro, entre lo uno y lo otro pues apenas puedo decir nada del estado de la nación porque me he pasado todo este tiempo mirando con un ojo a lo planetario y con el otro a lo eurospañol. ¿O quizás es que era eso lo que pretendían, que mirase y remirase para no enterarme de nada? No sé la verdad, yo creo que también a mi me han estafado».

«Buenos días. Me llamo Miguel Ángel, tengo 37 años, y mi profesión es la más en auge en los últimos tiempos: parado. Me preguntan por el estado de la nación y la verdad es que después de darle algunas vueltas decidí obviar todo lo doloroso que es prácticamente todo y quedarme con esta reflexión que para vergüenza de todos también retrata «el estado de la nación». No te lo voy a contar, te lo mando escrito: «Una cuadrilla de cuatreros continua cabalgando por las sendas «alto standing» de la impunidad que circundan el corazón de un estado, sin acusar ni sentir siquiera, al menos aparentemente, no ya desgaste sino odio, repulsión, o, cuanto menos, el implacable y cortante viento de la venganza urnil«.  Como dice mi vecino Mohamed, ¡¡ inshala !!».

Y ahí lo deja Charolito. Eso sí, después de haber tragado mucha salIVA de manera compulsIVA que no compasIVA, y gritando «nos están dando por actIVA y por pasIVA» (que es como decir por delante y por detrás).

A cuidarse!!!

 


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