Rajoy, Salomón y Charles Bronson

Quien se llamó Job ha querido ejercer de Salomón pero se ha quedado en pusilánime justiciero (Charles Bronson en panoli). Sancionar con la misma pena a Cobo y a Costa es impresentable y es negligente. Suspender un año de militancia a los dos es cobarde e irracional.

A Cobo se le manda un año al limbo por decir la verdad; a Costa se le manda un año al limbo por mentir. A Cobo se le manda un año a galeras por denunciar las delictivas barbaridades cometidas por sus compañeros de partido. A Costa se le manda un año a galeras por trasegarse delictivamente (sí, pondré presuntamente) un pastizal de su partido y de sus compañeros. A Cobo se le condena un año aún sabiendo que siempre y en todo momento ha sido fiel y leal a su jefe supremo. A Costa se le condena un año sabiendo que siempre y en todo momento ha querido enrocarse en sí mismo contra su jefe supremo poniéndole de paso de vuelta y media. A Cobo se le expulsa durante un año y a quienes le espiaron no se les toca un pelo. A Costa se le expulsa durante un año y a quienes cooperaron con él (sí, diré presuntamente) en el saqueo (paquito, la boticaria, el catódico, y demás calaña) no se les toca un pelo.

Así es como imparte justicia don alamerde: ha querido hacer de Salomón pero le ha salido Charles Bronson (en panoli), y se iba a haber vestido de túnica y chaqueta fantasía pero le ha salido camisola azul con correajes. Como diría mi agüela: «que dios nos pille confesaos».

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A cuidarse!!!

PD: me llama Eastwood para decirme que va a rodar un par de nuevas pelis: «El precio de la verdad» y «Me lo llevo… de rositas».


One Response to “Rajoy, Salomón y Charles Bronson”

  • Roberto Says:

    A mi entender, el tipo es un estratega. Malo pero estratega. Con Camps no es duro porque Camps le tiene pillado (a Camps le debe una); y con Gallardón, que apoya al líder y presume mucho de ello, es duro porque Gallardón es quien podría birlarle el puesto, relevarle. Con Aguirre, pese a lo que parezca, yo creo que aplica una peculiar variante de la táctica del cerdo: ella ya se mató pero él, que electoralmente la necesita, practica lo del «engordar para morir». Así lo veo yo.

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