Mar 17 2009

Y ahora van a por el sastre

¡Qué des-facha-tez!

Los “golfos apandadores” con el “don” al frente  escoltado por el de las chaquetas fantasía no cejan en su cacería contra quiénes han osado dejarles las vergüenzas al aire. Ebrios de fustigar a la justicia ahora la toman con el sastre del “valenciá” (cómo recuerda al contable “fileso”) y en el enésimo arrebato de soberbia y des-facha-tez le llaman de todo menos bonito por desvelar trapicheos y mangoneos. Enfervorecidos en el ratito largo que acuñó paco le dicen que ni es sastre ni testigo sino imputado, deslizan que hasta podría ser un chorizo, y, como la lengua de momento no le pueden arrancar aunque querrían, la califican desde mentiroso a ridículo. Lo hacen de forma coral aunque eligen como portavoz, ¡viva la des-facha-tez!, al “invasor” de Perejil y autor intelectual de uno de los mayores despropósitos que recordamos: lo del yak 42. ¡Qué lástima de gente! ¡Qué desvergüenza! Más les valdría confesar porque lo de encontrar las facturas es misión imposible y es además la punta de un iceberg bien conocido por ellos: las mentiras masivas.

PD: hoy, de La Discoteca de El Foro de Charolito, un temazo de una banda impresionante: los muy buenos colegas de Vetusta Morla con “sálvese quien pueda”.   


Mar 10 2009

Akelarre Camps

Pensó calzarse la chaqueta fantasia e incluso adherirse unos bigotes pero fue reconvenido para descartarlo, “para qué dar más pistas” le dijeron. Hizo caso aunque a medias porque bajo la camisa llevaba la fantasiosa chaquetilla y en uno de los bolsillos el mostacho. En ambos casos arrancó las etiquetas por si acaso.

Camps, al que hay quien le adjunta el alias de “el horchatero”, se ciñó traje de paisano para presidir el akelarre que sus colegas, jefes y subordinados le han tributado a modo de desagravio. Dicen que lo necesita porque anda tocado, muy tocado, después de haber sido señalado directamente por el juez al que tanto quisieron cuando trajinaba sumarios que afectaban al PSOE pero al que ahora odian hasta más no poder porque les investiga a ellos. Entiende el protagonista y entiende su troupe que no se lo merecen ellos que son tan guapos y tan listos, que es injusto que se les rastree por supuestas fechorias que para ellos no lo son porque nunca han variado sus formas y maneras. Agraviados por tanto hacen causa común con forma de akelarre sin descartar incluso el vudú contra quien les pone en el disparadero.

Pedazo de morro, se mire como se mire, porque han sido ellos mismos los que se han situado en el punto de mira perpetrando, diremos presuntamente, gravísimos delitos. Fechorias, mangoneos y cambalaches de los que esquivan las explicaciones colocando los marrones a una panda que se define por sus propios alias: “el correas”, “el bigotes”, “el albondiguilla”, “el pijo”, “willy”, “el gafitas”, “tomás rotondas”, “el chico de gabana”, o “el horchatero”. Menuda tropa, menuda panda… hasta recuerdan en nefasto a los geniales “golfos apandadores”.

Y por cierto, y por último, por lo del akelarre, algunas preguntas para que las responda quien guste: con el acto de homenaje a Camps, ¿qué homenajean, el tráfico de influencias, los regalos, los mangoneos? No es homenaje sino akelarre, o, si acaso, un acto litúrgico titulado “alabamos estas formas de actuar que han sido desde siempre nuestas formas de actuar”. Lamentable.