¿Y ahora qué Mariano?

Jodido lo tienes amigo, muy jodido.

Tal y como estaba escrito, acabas de recibir un cornalón de caballo y te vas a desangrar a chorros por la “gurPPel”, que no por la femoral, y a ver quién es el guapo que intenta, intenta no más, detener la sangría.

Lo que se está sabiendo en las últimas horas es mucho más que una puntilla (parece un garrote vil), y te deja ya del todo con las vergüenzas al aire. Hasta el tato cobraba (incluido según cuentan el yernísimo), y hasta el tato se lo llevaba (el yernísimo parece que también). ¿Tú también? Si lo hiciste malo, y si no lo hiciste pero no te enteraste de que otros, muchos, sí lo hacían…, aún peor.

Además has mentido porque afirmaste con tu pseudogranítica firmeza galaica que cuando llegaste al timón  pepero cortaste de raiz con los golfos apandadores, y según el sumario eso es mentira. Cabría si acaso la posibilidad de que tú pensaras que habías cortado y los apandadores te la jugaran por la espalda, pero aún así no hay perdón: no te enterabas, te torearon (sí, también ellos).

Lo tienes jodido, muy jodido…, pero que muy jodido. Deberías, en el último (o penúltimo) estertor explicar por higiene democrática todo lo que está trascendiendo y que escandaliza al más pintado. Por higiene democrática y por respeto a tus votantes y a tus simpatizantes.

Hazlo, explica, busca a quién echarle el marrón (y no hay otro que tu mentor jóse), y luego vete…, córtate la coleta, huye de todos esos (muchísimos), y huye hasta de tí mismo. ¿O acaso no es lo que exigirías si les hubiera pasado a los otros? Recuerda Nanin que en esta vida es tan importante como vital saber ponerse del otro lado porque no hay verdad más verdadera (una de ellas) que esa que dice que “lo que no quieras pa ti, no lo quieras pa nadie”.

Jodido lo tienes, muy muy muy jodido… Tanto como que entre tus cejas pende una daga con esta inscripción labrada en su empuñadura: ¿y ahora qué Mariano?

 

A cuidarse!!! (tú también Nanin)

 


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