Feb 29 2012

PSM

psm“Ahora vengo yo, a cantar distinto”…, rumbea Gato Pérez y la estrofa le va como anillo al dedo a la esencia de conclusión del mano a mano librado por los dos candidatos a la secretaría general del PSM en la ventana casaliana de la SER: el aún titular Gómez y la de momento aspirante Sánchez. Quién ganó es pregunta para los elegidos a elegir este fin de semana y la respuesta al quién ganará sigue aún escrita en el aire. Cómo fue sí es cuestión de amplio espectro y múltiples prospectos, y otro tanto de lo mismo es el jugar al análisis. Juguemos en todo caso sin necesidad ni ganas de prescripciones ni recetas ni pócimas ni componendas ni disimulos ni peajes ni nada de todo cuanto encorseta y traviste a los que deben o deberán o quisieran tener que deber.

Repasado el duelo, lo más llamativo y paradójico, y hasta chirriante, es que el aún titular olvidó dándose perfecta cuenta de ello, es decir intencionadamente, la tercera de sus siglas (la “eme”) de tal modo que habló del PSOE pero no del PSM cosa que sí hizo, hablar en “peseeme”, la de momento aspirante. Dicho de otro modo: ésta habló madrileño y aquel en… no ya en nacional sino en planetario. Error sin queriendo de tiro, quizás porque aquí ya ha pegado muchos tiros, demasiados tiros. No contento con ello, e imagínese sin dificultad que poseído por vaya usted a saber qué galácticas intenciones (pero póngase en lo peor), mientras la de momento aspirante encadenaba un motivado manojo de contradicciones en la bamboleante gestión del aún titular, éste acentuaba contradicciones de gestión de quien hasta hace bien poco fue su jefe y un poco antes su mentor. Significativas actitudes e ilustrativos intereses y posicionamientos.

Así quedó perimetrado el escenario y así quedaron fijados los posicionamientos e intereses de cada cual. Todo muy evidente e indeleble, y a partir de ahí algún que otro detalle subrayado en la libretilla y también, siempre en el mismo contexto, clarificador y relevante respecto a lo que hay en juego en este lance.

En una mitad del escenario, raca-raca y raca-raca en constantes y conocidos estribillos con ritmo de letanía. En la otra mitad del escenario, brisas de aire limpio y sin duda diferente al compás refrescante del “…a cantar distinto…”. Una buscando cómplices sin aspavientos, el otro reclutando adeptos casi como si de un sobrevenido “pasaré lista” se tratase. Lo de siempre (léase en dialecto “sobrado) y lo distinto (conjúguese la declinación de “cambio”.
El pulso (¿quién lo ganó? ¿quién lo ganará?) concluyó, oh sorpresa, con un episodio tan clarificador o más que los reseñados. Echada en el tapete la carta del modelo de partido, quien jugaba de mano no tuvo otra, acuciado quizás por el “tengo que ser distinto”, que proponer justo justo justo todo lo contrario de lo que ha hecho y no se ha hecho en los últimos años, elecciones al margen (el algodón no engaña). El renuncio era tan evidente que no resaltarlo hubiera sido no ceguera ni siquiera, llegado el caso, compasión, sino una necedad. No la hubo, ni la ceguera ni la necedad, y al ser señalado aquello, más compasiva que tímidamente, quien jugaba de mano, el aún titular, cazado en el error y preso de él y rehén de su pifia, terminó, las vergüenzas al aire, oponiéndose a sí mismo.

Y ahí queda y así termina este jugueteo sobre lo que pasó una tarde en la radio. Para qué haya servido y en qué quedará finalmente se sabrá en unas horas, lo mismo para entonces nos vuelve a apetecer juguetear.

A cuidarse!!

 

Música: Gato Pérez

 


Feb 27 2012

Visto de negro

cerradoSe levantó temprano. Casi no había dormido, igual que todas las últimas noches. Atestó de café bien negro la cafetera con la intención de que surgiese no un líquido sino un sólido con el poderío suficiente como para desagilipollarle aunque fuera un par de horas. Encendió un cigarro, conectó la radio y abrió el periódico aunque extrañamente no por la contraportada como era su costumbre sino al azar. Mientras incrustaba el humo alquitranado y venenoso en lo más profundo de sus alveolos, su mirada se bloqueó en un detalle de una crónica, un detalle posiblemente nimio y absurdo pero que a él le pellizco en la neurona desocupada: “el duque fue interrogado incluso para que desentrañara el porqué de una consulta sobre un termo y la posibilidad de que la compra e instalación del aparato electrodoméstico desgravase”. Era sin duda una tontería ridícula y sin importancia comparada con el caso, pero el detalle le daba el pié y el título para el artículo que escribiría: “el termo de Urdangarín”. Anotó un par de ideas, apagó el cigarrillo y se sirvió el café al tiempo que encendía otro pitillo. Llevó la taza humeante y olorosa hasta el escritorio y conectó el ordenador. En lo que tardó en iluminarse la pantalla se encendió el tercer cigarro y a la par que mezclaba humo y café, nicotina y cafeína, abrió el buzón del correo electrónico. De un vistazo certificó que una mañana más no había nada importante y mucho menos urgente: las newsletters de siempre, los dos pesados de siempre y la media docena de spam de cada día. Monotonía, rutina, insustancialidad… Echó mano por cuarta vez al paquete de tabaco mientras apuraba el tazón de café sólido cuando de pronto un email llamó su atención: “me rindo” era su título, “visto de negro” el nombre del autor.

“Me aconsejan que no escriba aquí (nombre de sitio web) durante un rato, que envíe este sitio al limbo de los durmientes. Me recomiendan que silencie esta voz durante un tiempo, que la acomode una temporada en la guarida de los sueños imposibles. Me sugieren en definitiva que me autocensure, que no diga en voz alta ni uno sólo pensamiento.

¿Qué haré si lo hago? ¿Qué haré si ni escribo, ni hablo ni pienso? ¿Qué me quedará si eso que debo dejar de tener era lo único que me quedaba?

Tantas cosas por contar que no conté, tantas cosas por decir que no dije… Tantas cosas por contar que ya no contaré, tantas cosas por decir que ya no diré…”.

Nada más decía.

Se sirvió otro café sólido, encendió otro cigarrillo, y volvió a leerlo.

 


Feb 20 2012

Nuevos Sindicatos

dibujo-de-alvaro-gonzalez

 

Error estratégico y acierto inesperado. De la mezcla espontanea de ambos elementos debería nacer un nuevo tiempo; de la mezcla intencionada de ambos elementos deberían surgir nuevas formas y nuevas vías de acción y actuación. En ambos casos, y sólo con actualización pero no con reseteo: nuevos sindicatos.

El error estratégico lo cometieron gerifaltes y mandamases que casi apostaron su patrimonio a que se produciría un colosal fracaso. Confiaban ciegamente en que el cóctel anestesia + acojone, aderezado con el sistemático acoso y desprestigio a los sindicatos encaminado al (cierre por) derribo, dejaría al personal en sus aperitivos dominicales en casas o tabernas. ¡¡Erraron!!

El acierto inesperado lo disfrutaron las centrales y por extensión los trabajadores. No apostaron ni la centésima parte de su patrimonio porque las circunstancias y sus estrategias les estaban confinando en la desconfianza, uniformados de melancolía. Por ello fueron prudentes, cuando no cobardes. La realidad sin embargo fue tan numerosísima que les pintó grandes sonrisas en sus caras, grandes sonrisas que les bailoteaban nerviosas y que se les escapaban joviales porque esa realidad tan numerosísima les pilló desprevenidos.

Ahora unos y otros reflexionan.

La que más interesa es la reflexión de los segundos porque habiendo certificado el hambre voraz de movilización y de lucha, de defensa de principios y necesidad de referentes; ante ellos, cuando el “ellos” es el “prácticamente todos”, se han abierto nuevas líneas de actuación que más pronto que tarde deberían activar. Si el mensaje con el que se adoquinaron calles y más calles dice “dadnos alivio, más que nunca, y dadnos ilusión, más que nunca”, hágase cuanto antes:

-la ilusión es el hambre de movilización, de lucha, de defensa de principios y necesidad de referentes.

– el ALIVIO, en estos momentos, debe ser y tiene que estar en esas nuevas líneas de actuación urgente que entiendo deberían ser, ¡para ya!, convertirse en monumentales asesorías laborales eficaces y gratuitas que estuviesen al lado de los trabajadores permanentemente, las 24 horas y los 7 días y no sólo cuando se llega al tribunal, mostrando hasta el camino más recóndito que la normativa pretenda cegar u ocultar; y, paralelamente, convertirse en colosales agencias de empleo que procuren oportunidades de verdad, y no de mercadeo tal y como harán las ATT’s dotadas de enorme poder por la nueva ley, usando todo el conocimiento y todo el potencial de que disponen y que llevaba demasiado tiempo ya languideciendo.

En cuanto a los otros, su reflexión, ebrios de poderío, es de temer que no llegue a tenor de la invocación cuasi bíblica ayer mismo perpetrada: “la reforma es justa, buena y necesaria”… Ahí se quedó pero el repiqueteo de tal consigna con olor incienso misal hizo recordar, con estupor y pavor, aquello otro que decía: “En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque reconocemos como obra de tu poder admirable no sólo haber socorrido nuestra débil naturaleza con la fuerza de tu divinidad, sino haber previsto el remedio en la misma debilidad humana, y de lo que era nuestra ruina haber hecho nuestra salvación…”.

¡¡Actúese!!… ¡¡es YA el momento!!…

 

A cuidarse!!

 

Música de Luciano Pavarotti, Nina Simone y Maverick Sabre. Dibujo, ¡magnífico! de Álvaro González.

 


Feb 16 2012

La visita de Mudis

la-visita-de-mudisDicen que ya anda por el barrio. Que la han visto enroscada en su guadaña acechando en zaguanes y descansillos. Que sus ojos están más inyectados en sangre que nunca y que sus fauces destellan de desmedida ansia como no se recordaba. Y que la misión que ahora le han encomendado, implacable como siempre jamás, es calificar sin piedad casa por casa para elaborar un amplio listado de coartadas personalizadas para cuanto antes poder perpetrar un vasto plan de ajustes individualizados en grado extremo. El miedo más atroz se ha apoderado de la ya ultratemerosa y megaacojonada población.

Se llama Mudis y no le llaman japuta por no mancillar el buen nombre y reconocido prestigio de ese pez mediterráneo de afamado sabor pese a su aspecto ciertamente tenebroso si uno se fija en su boca armada de dientes finos, largos y apretados…, vamos tal que el alma de la tal Mudis. Tiene 109 años ya pero se conserva en plena forma gracias al más que constante ejercicio que realiza, inasequible al desaliento, como sicaria cruel, feroz, sanguinaria y tirana de los golpistas financieros y todos sus secuaces, compinches y cómplices (léase políticos). Actúa con absoluto descaro y sin el menor miramiento toda vez que fue investida (e investida se siente) como sádico alcaudón y verdugo despiadado. Tan imborrablemente tatuada en sus entrañas lleva su misión que no le tiembla el pulso lo más mínimo para sajar, desmembrar, degollar y eviscerar a sus víctimas que son, por decreto ley, absolutamente todos, como perfectamente claro ha quedado viendo sus más recientes hazañas bélicas y sus devastadores efectos.

El pánico está desatado. Los niños no duermen cercados por terribles pesadillas. Los mayores se contienen a duras penas al mismo borde del suicidio colectivo. La población no reacciona, el terror les aprisiona en lo más hondo y tenebroso del más abominable ergástulo. Hay desamparo general, absoluta orfandad social porque los que alguna vez fueron referentes se han travestido de cómplices necesarios o exiliado a lo más recóndito de su ya extremadamente prostituida sensibilidad. Tan espeso es el desasosiego colectivo que cuesta siquiera imaginar algún tipo de respuesta o reacción, más aún cuando la barra libre de anestesia general está abierta ya 24 horas-7 días a la semana por tierra, mar y aire.

Continuará.

 

 

A cuidarse!!

 

Música (más) de Albert Plá, Treme Brass Band y Diego Carrasco.

 


Feb 7 2012

La laboral reforma: trabajo a cualquier precio

grande-tapies“Sí, sí, que viene, que viene…, sí, sí…”. En el horizonte ya empieza a despuntar con brío la laboral reforma y a Charolito se le abren las carnes sólo de imaginar qué puede contener. El hecho de que Merkozy y sus secuaces no digan otra cosa que “vamos, vamos, vamos…”, mientras la aguardan repanchingados y salivando sin freno, no augura más que pena negra e infinita tristeza. No consuela siquiera cambiar el orden de las palabras poniendo detrás “reforma” porque ni ese artificio más propio del “un, dos, tres… al escondite inglés” sirve para esconder el término ni mucho menos sus devastadores efectos a tenor del ritmo que le están imprimiendo al concepto. “Por allí resopla” se escucha aquí y allá, y como aún no se ve ni a la ballena ni al ballenato, aunque sí los arpones, no queda otra que hacerse una idea en base a lo que un boe que no es el BOE avienta en forma de encuesta. Se recurrirá, además, a la sabiduría popular.

El boe que quisiera ser BOE se ha gastado el dinero de varios redactores, o, tal y como se paga, el de un batallón de becarios, en preguntar al personal. Su intención era hacer una única y directísima pregunta: “¿trabajo a cualquier precio?”. Era lo que buscaban sabiendo que, con la que está cayendo, la respuesta va soldada a la pregunta. Decidieron sin embargo camuflarlo un poco, en la certeza, en todo caso, de que su misión no era otra que poner ese titular sin interrogaciones sino como afirmación o mejor como imperativa orden. Y dando por descontado el titular sí o sí, “trabajo a cualquier precio”, la cuestión entonces era qué plantear a la peña para que de esas cuatro palabras (trabajo-a-cualquier-precio) chorrease acojone colectivo, inevitable acojone porque la reforma será sí o sí y la realidad, sí o sí, será un mil millonario coro de abnegados súbditos coreando a voz en grito, y hasta con gesto de agradecimiento, “trabajo a cualquier precio”.

Es en ese contexto y no en otro, porque otro no hay ya que los que había han sido reformados para que sea sólo éste, se encajan las siguientes conclusiones de la tal encuesta (o vete a saber si interrogatorio): la mayoría acepta un contrato con despido de 20 días; la mayoría de los parados menores de 30 años aceptaría un minitrabajo (minijob que le llaman aunque debería ser minijod-e); y, ojo a esto, la mayoría de los parados menores de 30 años aceptaría trabajar con sueldos por debajo del salario mínimo. (¿De verdad la gente dice eso?).

Así es como se prepara el terreno: es como embadurnarte de betadine antes de sajar con los bisturíes. Claro que la alternativa, si el pie se queda enganchado en el acelerador del término “reforma”, sería pagar por trabajar.

tapies-calzoncillosPero no queda ahí la cosa porque repasando la prensa uno llega a la conclusión, en la antesala del matadero, que las patas en que se apoyaría la “laboral reforma” serían, al margen del “trabajo a cualquier precio”, estas dos: bajar los sueldos y dar más poder al empresario. Y como lo primero está ya en marcha y por tanto (y nunca mejor dicho) descontado, es en lo de “dar más poder al empresario” donde brota, cual llamita en el rescoldo, la sabiduría popular (entendiendo popular, claro está, como “del pueblo”) para rescatar de aquel viejísimo archivo (pendiente de ser reformado, obviamente) el siguiente listado de artículos, que perfectamente podría ser el articulado de la “laboral reforma” que… “sí, sí, que viene, que viene…, sí, sí…”:

Artículo 1: El Jefe tiene la razón.

Artículo 2: El Jefe SIEMPRE tiene la razón.

Artículo 3: En el supuesto caso de que un empleado tenga la razón entrarán inmediatamente en vigor los artículos 1o. y 2o.

Artículo 4: El Jefe no duerme; DESCANSA.

Artículo 5: El Jefe no come; SE ALIMENTA.

Artículo 6: El jefe no bebe, DEGUSTA.

Artículo 7: El Jefe nunca llega tarde; ESTA EN UNA REUNION.

Artículo 8: El Jefe nunca lee el periódico en la oficina; SE INFORMA.

Artículo 9: El empleado que entra a la oficina del Jefe con una idea propia, debe salir con la IDEA DEL JEFE.

Artículo 10: El Jefe es siempre EL JEFE; AUN SIN LOS ZAPATOS.

Artículo 11: Entre más se critica al Jefe; MENOS PROBABLE ES EL ASCENSO.

Artículo 12: El que no se ría de los chistes del Jefe; NO TIENE AUMENTO DE SUELDO.

Artículo 13: El Jefe PIENSA POR TODOS.

A cuidarse!!

 

Música de Steppenwolf, The Jam, Pokey LaFarge y Paolo Conte.

 


Feb 6 2012

«On The Road»

on-the-roadGanó “On The Road”, esa serie tan ácida como ágil y tan sarcástica como perfectamente documentada, esa serie conocida desde hace ya tanto tiempo lo que la blasona con el calificativo de solvente, la “apuesta segura”. Fueron horas de sesudos debates que concluyeron, tal y como contemplan los viejos manuales, con la confrontación de conceptos.

Seguridad frente a diseño, destreza frente a mercadotecnia, oficio frente a eslóganes, respuestas frente a mítines…, compás y cadencia frente a chisgarabís y fanfarrias…, experi…encias frente a experi…mentos.

Ganó “On The Road”; por la mínima pero ganó.

Y solventado el lance, ahora deben ser acometidas algunas cuestiones… ¿El resultado estrecho servirá para desliar los líos? ¿Dejará de perderse y gastarse tiempo y energía en el lio para con el mismo ahínco dedicarlo a cimentar, forjar, y edificar un proyecto que haga que le miren y que le sigan? ¿Se habrá entendido que hay que hablar hacia fuera porque hablar hacia dentro sólo es lío? ¿Se habrá comprendido que no están dentro los que deben creer, avalar y certificar planes y propuestas? ¿Cuando se dice que hay que cambiar la óptica se está queriendo decir que se mirará lejos y no se mirará sólo cerca, que se mirarán soluciones globales y no problemas exclusivos, que se mirará mucho mucho y de verdad por todos aquellos y no excesivamente y de lío en lío por estos de aquí, importantes pero menos?

En definitiva, y resumiendo cuestiones, conceptos y resultado: ahora sí, ahora ya, ahora izquierda. «On The Road».

A cuidarse!!

Música de Rosario La Tremendita, Rem, Ike & Tina Turner, y Patti Smith.

 


Feb 3 2012

La casa de los líos

la-casa-de-los-lios-1La familia de Miguelín tenía fama de ser una familia democráticamente ejemplar. Cualquier asunto, a veces incluso aquellos sobre los que había unanimidad, era sometido a debate y votación. Tal era su talante, y puedo dar fe porque he sido hasta hoy vecino casi pared con pared, que no se privaban de gastar horas de conversación a fin de llegar a espacios de intersección en los que convivieran armónicamente las sensibilidades de cada cual; ¡y eso que eran siete en casa! Costase más o costase menos, siempre llegaban a un acuerdo, y aquella norma, tan elemental pero a la vez, y por desgracia, tan excepcional, se llevaba a extremos tales que en caso de fuera un sólo voto el que tuviera que deshacer un empate se echaba a cara o cruz. Así había venido siendo desde donde me alcanzan mis recuerdos, pero sin embargo hacía unos meses que aquello empezó a cambiar con la misma fuerza que de un día para otro la calma chica se convierte en galerna. Y el motivo de tan brusca transición entre aquella casa ejemplar y la actual casa de los líos fue, ¡¡fíjate tú que gilipollez!!,… televisivo.

Desde hacía bastantes años, muchos años ya, eran todos sin excepción entusiastas seguidores de una serie, tan ácida como ágil y tan sarcástica como perfectamente documentada, titulada “On The Road”. No sólo no se perdían ni un capítulo sino que además lo retroalimentaban, ¡cada capítulo!, con ingentes cantidades de información complementaria que recopilaban, contrastaban, resumían y editaban, generando un caudal de datos y opiniones que para sí quisieran documentalistas, ensayistas y hasta coleccionistas. No era fervor, aunque se parecía mucho, pero sí era la quintaesencia de ese espíritu familiar suyo cuyos cimientos nítidamente democráticos los afianzaban a diario en base a la excelsa teoría de que para tener una opinión bien robusta es imprescindible tener previamente una más que sólida información.

Así era y así había venido siendo, pero no me atrevo a asegurar que así vaya a seguir siendo. Resulta que hace relativamente poco se pre-estrenó una serie que podría calificarse como nueva aunque ya se emitió algún capítulo piloto hacía tiempo. Esta serie, titulada “New Flamingo”, no tenía la consistencia de la otra, ni mucho menos su solvencia, y aún siendo más previsible que lo pueda ser lo que pasó hace apenas unos segundos, lo cierto es que tenía el chisporroteo de lo nuevo y la efervescencia de lo distinto. Los directivos de la cadena, que seguro que pensaron en el dicho “renovarse o morir”, decidieron re-estrenarla y tal cual lo anunciaron con todo el bombo y platillo que la promoción de diseño requiere, y con toda la futilidad y vacuidad de los siempre efímeros fuegos de artificio. ¡Y acertaron!…; curiosa y extrañamente acertaron como aciertan esos publicistas que ni ellos mismos saben lo que venden pero venden.

la-casa-de-los-lios-2Así germinó la semilla de la discordia en el seno de la familia de Miguelín, que tenía fama de ser una familia democráticamente ejemplar. Por supuesto se abrieron enconados debates y acaloradas discusiones (muy acaloradas que yo las oí), y poco a poco aquel envidiado talante familiar empezó a agriarse, y aquel modelo de relación familiar comenzó a avinagrarse, y aquel ejemplo que siempre habían sido inició un resquebrajamiento de muy muy muy difícil soldadura.

Ignoro por completo en este mismo momento en qué quedó la cosa y no me atrevo a pronosticar en qué quedará finalmente. Sí que creo, con apenas alguna duda chiquitita, y visto lo visto y escuchado lo escuchado, que al final ganará “New Flamingo” por el simple y megabasiquísimo mérito de ser nueva, o casi nueva…; un elemento por cierto manoseado hasta el infinito por los publicistas con el único objetivo de embaucar. Además, y también a su favor, tengo entendido que los Fernández, archienemigos de la familia de Miguelín, beben los vientos desde hace bien poco por «On The Roud», y aún desconociendo si eso es bueno o es malo sí que resulta sospechoso, y por todo ello, y lo anterior, gana enteros «New Flamingo» por la simplísima razón de tener que ser diferentes a los Fernández. 

Lo que finalmente pase ya se verá, pero en todo caso en lo que sí apuesto una buena parte de lo apostable es que la casa de la familia de Miguelín, con fama de ser una familia democráticamente ejemplar, ya ha dejado de ser la casa de la concordia y la armonía para convertirse en la casa de los líos y los gatuperios.

A cuidarse!!

 

Música de Radio Tarifa (“Temporal”), Supertramp (“Casual Conversations”), Gabriel Ríos (“Las Calaveras”) y Leonard Cohen (“Amen”).

 


Feb 1 2012

Regresiones

regresionesAl llegar a aquella ciudad lo primero que vio fue a una mujer vestida de negro de los pies a la cabeza: desde las alpargatas al pañuelo en la cabeza pasando por el mandil y el bajo de las enaguas que se descolgaba entre el dobladillo de la larga falda (negra) y la recia calceta (por supuesto negra). Era como un retrato que se hubiese escapado de un antiquísimo nodo o de una de aquellas cajas metálicas de carne de membrillo que usaban las abuelas para guardar como tesoros viejas fotos de viejísimos tiempos.

Con la sorpresa escalándole marcial y entusiasta por las pantorrillas, se acercó a la paisana para que le indicase dónde estaba el colegio. Entonces se resorprendió porque la mujer, en contra de la imagen que ofrecía, se expresaba en un lenguaje actual y no añejo denotando además una preparación del todo incompatible con su aspecto. Le facilitó la información y camino del colegio se detuvo en un bar donde su ya rebosante capacidad de sorpresa volvió a desbordarse.

De entrada en el cartel no se leía “bar” sino “Cantina-Teleclub”. Ya en el interior, entre una espesa nube de humo de tabaco (¿pero no estaba prohibido?) se atisbaba a unos parroquianos trasegando chatos de vino y tapas de tocino veteado. En la radio sonaba Antonio Machín con sus “Dos Gardenias” mientras la voz engolada de un locutor repiqueteaba el título del programa: “Peticiones del Oyente”. Todo era en blanco y negro salvo un poster a todo color de la selección de fútbol “Campeona del Mundo 2010” que compartía protagonista con el Telefunken: el verdadero rey de aquel…sitio. Estupefacto por completo se acodó en la barra y pidió una Coca Cola Light. El dependiente puso cara de asombro máximo y, tras el “¿eso qué es?” y la consiguiente explicación, sentenció: “de refrescos tengo pesi cola o mirinda”. Con un indisimulado tembleque resolvió que “un chato vino” y aquellas tres palabras rompieron el sepulcral silencio que había provocado su petición. Volvieron las conversaciones y pegó hebra para volver a la estupefacción que le tenía secuestrado por completo: los parroquianos comentaban el resultado del Mirandés-Athletic en un corrillo mientras que en otro se discutía sobre la subida de impuestos del gobierno y sobre el repago en la justicia que recientemente había anunciado el ministro del ramo.

Temiéndose la llegada en cualquier momento de un punzante delirium tremens se encaminó, ahora ya sí que del todo, al colegio. Le llamó la atención que no circulasen coches y sí unos cuantos perros sin collar ni amos, pero decidió no pensar, dejar de pensar. No pudo, le fue completamente imposible porque al llegar a la puerta del colegio leyó “escuela” en el cartel, y porque al asomarse a los ventanales vio un aula de sólo niñas y otra de sólo niños presididas ambas por enormes crucifijos sobre vetustas pizarras. Quiso cerciorarse de que realmente estaba viendo lo que estaba viendo y afinó el oído. Fue la puntilla: en el aula de las niñas una monja con hábito casi castrense impartía religión recitando a voz en grito “artículos” del catecismo; en la clase de los niños un joven engominadísimo y con finísimo bigote disfrazado de profesor “años 40” explicaba con una impostura más falsa que judas la revolucionaria asignatura de Educación Cívica.

………….

Y entonces despertó… Y cuando despertó, los periódicos seguían ahí: “1 de febrero de 2012: Las mujeres deberán justificar de nuevo por qué abortan.- Educación desvirtúa Ciudadanía tras alinearse con sus detractores.- El juicio a Garzón por los crímenes del franquismo fractura el Supremo.- España se reforma.- …”.

A cuidarse!!

 

Música: Ry Cooder, Chavela Vargas, Elena Andujar y Pata Negra.