Te querré por encima de todo. Me gustas por encima de todo. Llegaré por encima de todo. Aprobaré por encima de todo. Daré la noticia por encima de todo… Mil y un encajes tiene la expresión…, hasta como coartada sirve como viene demostrándose por encima de todo desde hace un tiempo. Ayer volvió a oírse con toda la solemnidad que quieras imaginar y por debajo se oía, tan impetuoso como solemne, el sonsonete vestido de pavor inevitable de «coartada a la vista».
«Rajoy ha hecho llegar a todos sus interlocutores que va a cumplir el objetivo de déficit por encima de todo«. Lo anunció su secretaria general al «modo» del «doy la cara yo porque si hubiera que partir alguna que fuese la mía y no la de él». Sea como fuere, el mensaje, o mejor el aviso y/o ultimátum se lanzó: «¡por encima de todo!». La coartada quedó así solemnizada y entró en circulación a la velocidad de la luz (300.000 km por segundo si es que no sufre recortes que puede que sea que sí) con el objetivo de que luego no salga alguien diciendo nada porque advertirse ya se advirtió. ¿Qué supone el mensaje, aviso o ultimátum? Pues inyectar una dosis de (placebo de) anestesia para lo que va a venir, eso sí «por imperativo euromercader»: una cuchillada de entre 15.000.000.000 y 30.000.000.000 de euros (que hablando en dinero serían entre 2.500.000.000.ooo y 5.000.000.000.000 de pesetas). Alguien habló de motosierra y corto se quedó porque la cosa tiene toda la pinta de que hasta con los dedos se rebañará, «por encima de todo«.
El que se está yendo dijo aquello del «me cueste lo que me cueste», el que está viniendo lo cambia (de cambio iba la cosa) por el «por encima de todo«. La diferencia es que áquel estaba, sin estrella, en la recta final y éste, con la estrella en riesgo de ser intervenida, no ha tomado aún la salida del todo y como sabe que puede estamparse tira de coartada «por imperativo euromercader».
Desasosegante realidad flotando cual náufrago en una galerna de nombre «¿quién manda en Europa?». ¿Mandan los mercados, los especuladores, los tecnócratas, los iluminados antes llamados mandatarios…? ¿O mandan los europeos, los ciudadanos, las víctimas en realidad de los embates codiciosos que reparten a diestro y siniestro, y al grito y coartada de «por encima de todo«, mercados, especuladores, tecnócratas e iluminados antes llamados mandatarios?
A cuidarse!!
NOTA: es lógico que árboles de ese porte no dejen ver el bosque pero OJO porque por una esquinita de esa tupida y enredada arboleda se ve una noticia que a Charolito ha llamado ¡¡muchísimo!! la atención: «El juez del Supremo que lleva el caso Gürtel enviará este martes decenas de miles de folios del sumario a la Audiencia Nacional, entre los que se encuentran cajas repletas de papeles aún sin analizar que fueron descubiertas por la policía en una nave de Alcorcón (Madrid). En ellas figuran documentos relativos a viajes de placer que la trama Gürtel pagó a cargos del PP. Otros papeles sin analizar hacen referencia a la boda de la hija del expresidente del Gobierno José María Aznar, así como a parte de la contabilidad b de la red Gürtel». Habrá que estar pendientes. Y casi casi «por encima de (casi) todo».
En mitad del marasmo de turbulencias y tribulaciones que nos rodean, tengo la suerte y el gusto de poder compartir contigo una buena noticia: la publicación del libro que da sentido a este blog, «Antoñete, La Tauromaquia de La Movida».
Son muchos los agradecimientos, tantos que el paseíllo sería interminable. Sí quiero en todo caso recuadrar y subrayar algunos empezando por todos aquell@s que creyeron en esto y lo apoyaron con cariño y enorme paciencia. Ell@s saben muy muy bien quiénes son. Gracias y más gracias, de corazón (donde siempre por siempre estaréis).
Después, he de desmonterarme con máximo agrado e infinito placer frente a:
-Jesús Egido, editor de Reino de Cordelia. Un tipo fabuloso del que siempre me felicitaré de haberle conocido y con el que compartiré todo tipo de aventura literaria que ronde en los adentros de mi anárquica inspiración.
-Jaime Urrutia, genial artista y gran amigo al que nunca terminaré de poder pagarle en cervezas y afectos la plasta que le di para el magnífico prólogo que escribió para el libro. ¡Gran faena, torero!
–Botán, inmortalizador de efímeras secuencias toreras para hacerlas eternas, por poner a mi disposición su espectacular archivo fotográfico y lidiar conmigo mano a mano en él para seleccionar los espectaculares retratos que ilustran y dan lustre a este libro.
-Y, evidentemente y sobre todo, al maestro Chenel que sin saberlo me enseñó la belleza del torero y la grandeza de la torería a comienzos de los 80. Tiempo después tuve la inmensa suerte de decírselo una y mil veces en persona, y tuve también el impagable privilegio de compartir con él decenas de horas de conversación y toneladas de tabaco pergeñando una biografía aún por publicar y este tratado del torero eterno que ahora sí ha sido publicado.
Gracias y gracias y más gracias. Y también a ti, por supuesto.
A cuidarse!!
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No han pasado aún 72 horas del peor resultado electoral de su historia y el debate es un enzarzamiento respecto a quién deberá ser el nuevo cocinero y cómo se le elige, cuando lo que parece que debería haber es un debate respecto a qué menú se ofrece y se prepara, con qué ingredientes, con qué presentación.
No han pasado aún 72 horas del más amplio resultado electoral de su historia y no sólo no se debate ni se anuncia sino que se enmarañan en un inquietante y angustioso silencio para desesperación no sólo del personal sino también de mercados, mercaditos, banqueros, financieros, primas, brókers, especuladores, tiburones, carroñeros, calificadores, tecnócratas, economistas, analistas, o opinólogos.
Así están las cosas. ¡Qué triste, qué lástima!
A un lado presiones, quinielas, pasos atrás, un supuesto paso al frente que suena a huida hacia adelante… Cábalas en suma envueltas en teorías de todo tipo: qué edad debería tener, si debería o no estar en el congreso, si tiene que ser alguien nuevo novísimo, si valdrían los que han estado y están o si lo que están es fundidos…, si le eligen unos o por contra todos. Unos debates sin duda sensatos aunque no menos sensato parece que en lugar de encelarse en quién cocina se vuelquen las energías en qué menú se prepara, con qué ingredientes, con qué presentación…: la chicha vamos. Sí que es cierto que la carta que se preparó para lo que terminó siendo indigestión (festín para otros) era muy apetecible y que incluso puede valer durante un tiempo, pero no es menos cierto que aquel fue un menú coyuntural y por tanto de temporada. En diseñar pues la nueva carta parece que debería estarse con independencia de quién o quiénes sean, luego, el chef, el maître, o incluso el sumiller. Parecería lo lógico, y quizás hasta lo esperado y/o deseado; lo ilógico es enzarzarse en otras cuitas y más que lo hagan algunos con acreditada fama de hacer pésimos guisos y servirlos peor al punto de preferir muchos la anemia.
A otro lado, silencio, mutismo, mudez u ocultación; términos mucho más apropiados que el sigilo, la prudencia, la cautela o la discreción, aunque todos sean sinónimos. Inmovilidad en suma a pesar de tener tantísimo viento a favor lo que desconcierta no sólo a quienes ya fueron enclaustrados en el desconcierto sino también a quienes desde fuera no dijeron ni mu aún viéndolo y no oyéndolo y ahora claman y exigen con extremo nerviosismo que se diga ya y bien claro y alto el qué y sobre todo el cómo.
No queda otra, es lo que toca. Lo anhelan, lo necesitan más que el oxígeno cinco millones y temen que lo necesitarán más que el oxígeno varias decenas de miles de más. Trabajar, trabajar, trabajar…: producir, laborar, fabricar, obrar, labrar, cultivar, aplicarse, esforzarse, ocuparse, atarearse, actuar, aplicar, ejercer, funcionar, hacer, pringar, procurar… Trabajar, trabajar, trabajar……
Y además hacerlo deprisa, muy deprisa. Unos por pura emergencia y porque para eso han sido designados. Otros por pura necesidad vital porque para eso han sido desterrados. Unos para arreglar, otros para arreglarse. Unos organizando todo a velocidad de crucero, la prima espera salivando. Otros rebuscando entre la devastación, la prima eructa tras su festín. Unos poniendo negro sobre blanco cuanto antes. Otros rastreando el blanco entre tanta oscurísima negritud. Unos engallados, otros sepultados. Unos eligiendo a quiénes y para qué entre un cerro de postulantes, otros escrutando en un páramo cual zahoríes descarriados. Unos tentados por el borrón y cuenta nueva, otros abocados al borrón y cuenta nueva.
Trabajar, trabajar y trabajar. No queda otra. Y hacerlo deprisa y como se dijo (por qué se dijo, a son de qué) sin sectarismo.
Charolito, que a partir de ahora casi que sólo hablará de su libro, se refugia en Federico.
Escalar una catarata nadando a contracorriente debe ser dificilísimo, a no ser que uno sea un salmón atiborrado de nandrolona. Lo es incluso para un campeón de 100 metros lisos, más cuando nunca antes galopó con un saco de mil kilos colgado a las costillas. Ahora está en esas, a contracorriente y con un lastre monumental que a cada poco es cebado por primas, mercaditos, retrovisores y, además, encuestas: “estoy trabajando para que las encuestas se equivoquen”. Dicho de otra forma, y llevando la contraria a Felipe II, ha fundido sus naves luchando contra los elementos, contra todos los elementos. Tan así ha sido que más de una vez, y posiblemente de forma inevitable, se ha mostrado a la defensiva, jugando de postre, planteando el partido de manera tan cuestionable y lo mismo tan errónea como aquellos Madrid-Barça del año pasado.
Ahora ya da igual, aunque no dé lo mismo, porque la suerte está echada con lo que no cabe otra que repicar lo que se dicen los toreros al comenzar el paseíllo. Con todo, y para abrochar esta libretilla de Charolito, aquí quedan algunas frases leídas y escuchadas, no emborronadas ni silenciadas.
-“Está en juego una forma de salir de la crisis. El PP recortará todo y la forma de pararloes votar PSOE”. (En juego).
-“Lo que está en juego no es un cambio de gobierno sino un cambio de política”. (Más en juego).
-“Está también en juego no la mayoría absoluta sino el poder absoluto”. (¿Esto es un juego? ¿A qué estamos jugando?).
-“Nadie puede decir que no sabe cómo estamos, nadie puede decir eso que dice Rajoy de que no sabe cómo está la economía española”. (Él diría depende).
-“Hay que hacer tres cosas: subir selectivamente los impuestos, un plan de ahorro serio, y perseguir al máximo el fraude fiscal para acabar con él (sólo con evitar que facturas de más de 3.000 euros se paguen en metálico se pueden recaudar 19.000 millones)”. (Pues ya podría haberse hecho, ¿o no?).
-“Sólo con ajustes no salimos, hay quetirar de la inversión pública”.
-“España no tiene recursos”. (¿¿¿¿Cómo????). “Pero para eso está el BEI”. (Charolito no se fiaba de………..).
-“La solución es que el Banco Central Europeo actúe”. (¿Debería haberse presentado a las elecciones entonces?).
-“No es el cambio por el cambio”. (Claro, eso roza el cambiazo).
-“¿Si me quedaré al frente de la oposición si no gano? Bueno, ya veremos, el 20 lo veremos”.
Escuchado queda, leído queda, anotado está. Dos matices finales, importantes, en forma de cuestiones: ¿por qué no se le ha preguntado, ni él ha hablado, de la Ley de la Dependencia que el otro ha sugerido que fulminará? , ¿y por qué no se le ha preguntado por sus yacimientos de empleo?
Y una revolera final. Criticando que el PP, según él, vaya a recortar hasta las prestaciones por desempleo ha venido a decir que el PSOE seguirá dando alivio. ¿La cosa no era dar ilusión y no alivio?, ¿se trata pues de pelear no por lo que se quiere sino por lo que se tiene?
Escuchar el silencio es sumamente difícil cuando no imposible, excepto para Simon y Garfunkel, y hay además momentos en que se te van las cuerdas vocales y empiezas a encadenar preguntas que ya ni el aire te responde porque ya ni el aire te las oye. Con todo, algo se puede rascar con la inestimable ayuda de la lectura.
Dice hoy “depende” (escuchado fue) que su primer mensaje a la nación si es presidente será un mensaje de confianza. No concretó ni se le pidió que lo hiciera con lo que a uno no le queda otra que imaginar lo que dirá: “confíen…; créanme…; estén tranquilos…; no se preocupen…; anímense…”…, ¿quizás “¡¡alejop!!?”
No dice “depende” (preguntado no fue), o no despeja, lo que dijo en Ceuta la de Toledo: “cuando el gobierno diga lo que hay que hacer algunos van a protestar mucho”. La cuestión, bien sencillita, era (pero no lo fue): “¿qué va a hacer usted que hará que algunos protesten mucho? “ No hay respuesta, hubo dueto silente.
Y ya leyendo, algunos subrayados (de lo de El País):
-“Menos pensiones, habrá que recortar en todas las partidas presupuestarias”.
-“Los funcionarios no recuperarán en estos momentos el recorte del 5%”. “No contemplamos en este momento recortarles más todavía”.
-“Las prestaciones por desempleo van a bajar, pero no porque la gente deje de cobrar el desempleo, sino porque va a haber menos personas con derecho a cobrar el desempleo”.
-“La reforma laboral es urgente, la haremos antes del verano”. (No hay repregunta de cómo será).
-“La clave en España es generar actividad y empleo y de ahí cuelga absolutamente todo”. (¿Si no se genera actividad y empleo se descuelga todo? No hubo la tal pregunta).
“La Ley de Dependencia realmente no es viable hoy tal y como está. No hay financiación suficiente y sostenible… Podemos tener el modelo de bienestar que nos permitan nuestros ingresos, nuestros recursos y nuestra actividad económica”. (¡OjO a eso del modelo del bienestar) (No hubo pregunta relativa a los muchos puestos de trabajo que genera o generaría esa Ley tan justísima como imprescindible).
-“Me gustaría que hubiera ministerio de cultura”. (OjO, “me gustaría”).
–“Tampoco puedo decir siempre lo que pienso”.
Cantaron los Leño: “Sabemos lo que quieren y aunque no nos convenció, estamos en el juego somos su preocupación”.
A cuidarse!!
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Mercados, mercaditos, banqueros, financieros, primas, brokers, especuladores, tiburones, carroñeros, calificadores, tecnócratas, economistas, analistas, opinólogos, parados, indignados… Acosado por unos, observado con ojos de microscopio por otros, rodeado por todos, ¿en qué esquinita del aparador quedará un huequín para quien gane? , ¿cuántas micromilésimas podrá mover sus bracitos? , ¿tendrá algo de espacito no ya para auto-recortarse sino para auto-rescatarse?
¿Quién va a gobernar? ¿Los mercados? ¿Los banqueros? ¿Las primas? ¿Los especuladores? ¿Los tecnócratas? ¿El pueblo a través de sus representantes?
¿Y si quien gobernase fuese nadie?
Terrible lo que está pasando y terrorífico lo que pueda o podría pasar. Los putos mercados (digo yo que habrá personas en ellos, detrás de ellos, delante de ellos, debajo de ellos y encima de ellos, ¡¡que salgan!!… ¡¡que vengan de uno en uno!!) aniquilan no ya esperanzas, planes, proyectos, presente y futuro (y hasta pasado), creencias, ideologías, costumbres, maneras de vivir…………… Los mercados, los putos mercados (y sus mercaditos, banqueros, financieros, primas, brokers, especuladores, tiburones, carroñeros, calificadores, tecnócratas, economistas, analistas, opinólogos…) con su insaciable voracidad y su ansia inagotable y extraninfómana (¡¡salgamos a pararles los pies!!) están empezando a desayunarse, almorzarse, merendarse y cenarse (poco a poco pero sin piedad) los pilares de la democracia. Nada les detiene, nadie les frena, nada les asusta, nadie les intenta siquiera domesticar… Son ya los putos amos y los políticos (¿tienen las horas contadas?) sus marionetas ahora y sus esclavos en breve. ¿Y los demás? ¿Y todos los demás? ¿Y nosotros? ¿Y la gente?
Aterrador presente, pavoroso futuro inmediato. Más cuando toda esa devastación la observan con gula estratosférica un puñaíto de salvapatrias que agazapados esperan el momento de abalanzarse sobre nuestras miasmas para camelarlas a golpe de populismo y devolvernos al infernal túnel del tiempo.
Vamos, que o se entona el sálvese quien pueda (antes de que cobren por ello) o se empieza a conjugar en todas sus declinaciones (regreso al futuro) el concepto revolución.
Se tiró de la gloria tantas veces como subió a ella y fueron muchas. Cada vez que ascendió a la gloria, y fueron muchas, se la comió a bocaos, se la bebió a tragos, y se la folló a degüello. Cada vez que se despeñó de la gloria, y fueron muchas, la maltrató, la desmembró, la violó, y la prostituyó.
Pícaro, vividor, listo, irrepetible, ingenioso, vivo, clarividente… Entre sus últimos planes estaba lo que entonces nadie ni imaginaba ni mucho menos soñaba: fabricar y comercializar paté de marisco y paellas refrigeradas. Dos productos y dos inventos que ahora están al cabo de la calle. Así era él, se anticipaba con una visión y una puntería que para sí quisieran hoy muchos publicistas y expertos en imagen y comunicación. De hecho, suya fue la patente de quien más ríos de tinta hizo correr y a más gente subyugó y arrastró a las plazas de toros: Manuel Benítez “El Cordobés”. Fue sin duda su mayor éxito, y a la postre también su mayor fracaso porque tuvo que gozar en la distancia del fenómeno que creó, crió, y lanzó con una proyección sideral.
Contaba en un no parar, que hacía que se le amontonasen las palabras, que se hizo rico riquísimo durante la guerra civil vendiendo mariscos por el frente con su amigo Manolete de ayudante (“ponía cantinas de marisco por todos los frentes”). Un fortunón (“un millón de pesetas en duros de plata que hoy -1987- serían 1.000 millones”) que dilapidó siguiendo al gran torero cordobés (“me lo gasté todo en fiestas, a las cartas, en güisqui y en mujeres”). Después volvió a fundirse millones a manos llenas y también con el marisco porque pagando comisiones para que las mejores gambas y cigalas fueran para el modesto cocedero de su padre amplió el negocio abriendo sucursales en Cádiz, Huelva, Zaragoza, Valencia, Barcelona o Madrid.
Con todo, su gran gran pelotazo lo fraguó en el mundo de los toros a base de un ingenio publicista que entonces fue sumamente descabellado y hoy totalmente increíble, inconcebible e imposible. En tres ejemplos queda expuesto y explicado, uno antes de El Cordobés y los otros dos con Benítez.
Su primera peripecia, añagaza y osadía la perpetró a finales de los 50 con el mexicano José Ramón Tirado a quien para darle a conocer en España le inventó la siguiente historia contada por él mismo: “iba a llegar Franco de un viaje y llamé a Tirado para que sacase un billete de avión para ese mismo día pero que no viajase. En el aeropuerto estaba toda la prensa esperando al Caudillo y yo a través de un fotógrafo amigo hice correr el rumor de que el torero que llegaba ese día no lo haría porque se había tirado del avión. Al momento todos los periodistas estaban a mi alrededor y yo inventando la historia; al día siguiente todo el mundo conocía a Tirado. Pero no me quedé ahí sino que la seguí alimentando y un par de días después me inventé que un barco había rescatado al torero en alta mar y que aquello era un milagro. Tirado volvió a llenar páginas de periódicos y revistas, y esa temporada todo el mundo quería verle torear”.
Tiempo después se encontró con “El Cordobés” y su perspicacia publicista y propagandista se activó de nuevo hasta límites tan audaces como estratosféricos.
Recordaba que cuando le conoció no vio en él cualidades taurinas pero sí un valor temerario y un ansia incontenible por hacerse rico y fulminar la pobreza en la que nació y creció. Mezcló con habilidad ambos ingredientes montando una campaña espectacular siendo Benítez tan sólo novillero. Por un lado le bautizó en libros y carteles como “El torero de los pobres” haciendo que el pueblo llano se mimetizase con él y su hambre de hacerse rico a costa de su propia vida (“más cornás da el hambre”). Paralelamente organiza un sinfín de festejos en plazas portátiles con un reclamo tan brutal y estremecedor como unos carteles enormes con los que empapela pueblos y ciudades y planas enteras de periódicos y revistas en los que se ven cuatro fotos de otros tantos toros enormes, terroríficos y fieros hasta el salvajismo con “El Cordobés” en medio y la siguiente leyenda: “Tengo cita con la muerte. Mañana a las 7 os espero”. El éxito, debidamente bombeado hasta el paroxismo con multitud de crónicas periodísticas bien pagadas (“en dinero y en fiestas y en gambas y en güisquis”), fue abrumador: acaba de fabricar un fenómeno de masas.
No contento con ello, y entre un sinfín de argucias inconcebibles entonces en el ámbito de la publicidad al punto de que rozaban más bien la propaganda, rizó por enésima vez el rizo, y no fue la última, en Barcelona.
Reeditó y esparció el libro de “El torero de los pobres” resaltando que Benítez, ahora que le empezaban a ir bien las cosas, no olvidaba lo que fue, y, exaltando una caridad y una generosidad sin límites, repartía sus ganancias entre los suyos. En ese enfebrecido contexto toreó en Barcelona arrasando a base de volteretas y temeridad y el público enloquecido le llevó en hombros hasta el hotel. Una vez en su cuarto, con un gentío bajo su ventana, salió al balcón y comenzó a arrojar a la multitud billetes de 100 pesetas con su firma. Aquello se convirtió en un manicomio y la policía tuvo que intervenir para poner orden en semejante escándalo de orden público. Al día siguiente todo aquello inundaba las páginas de los periódicos siendo una monumental y muy eficaz campaña de publicidad totalmente gratis. Cómo sería aquello que a partir de ahí ya no se hablaba de otra cosa que de “El Cordobés”, llegándose al extremo de meterle en la mismísima residencia de Franco, en El Pardo, donde instaló una plaza de toros portátil y organizó un festejo taurino que presidió lógicamente el jefe del estado y que fue masivamente narrado, retratado y amplificado por toda la prensa del momento, tanto nacional como internacional.
Así fue y esas cosas hizo (esas y muchísimas más del mismo pelaje) Rafael Sánchez El Pipo de cuya muerte se cumplen hoy 24 años. Un personaje irrepetible que se tiró de la gloria tantas veces como subió a ella y fueron muchas, y que cada vez que ascendió a la gloria, y fueron muchas, se la comió a bocaos, se la bebió a tragos, y se la folló a degüello.
A cuidarse!!
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Clarificadoras declaraciones y frases muy gráficas en la recta final de la campaña. No se habían escuchado ni leído hasta ahora, o Charolito no lo recuerda del empacho continuo que padece, y por eso merecen el título de negro sobre blanco que mañana se repetirá y puede que aún algún que otro día.
Estas de hoy son de la entrevista a Rajoy que publica El Mundo:
–«Nadie puede pretender que la economía española se arregle en tres meses».
–«Las expectativas para el año que viene no son buenas«.
-«¿En 2013 podría haber un ligero crecimiento del empleo?» «Es muy difícil saberlo«.
-«La UE ha estimado que España tiene que hacer un recorte de 21.000 millones para el año que viene. ¿De dónde se van a sacar?» «Pues en principio de todas las partidas, aunque, como ya he dicho, quiero mantener el poder adquisitivo de las pensiones«.
-«¿Va a haber congelación de los salarios de los funcionarios?» «Depende de cuál sea la situación de las cuentas públicas».
–«Una de las primeras leyes que presentemos modificará la Ley de Estabilidad Presupuestaria… La segunda medida es la reestructuración del sector financiero… El tercer bloque es apelar a los emprendedores para crear empleo«.
-«¿Tiene descartado el copago en Sanidad?» «A fecha de hoy, tengo descartado el copago».
«Desisto. Lo dejo. Me voy. Se acabó. Tiro la toalla… Una vez más… y ya son ¡tantas!» Charolito no entiende nada, o prácticamente nada, y cuando no entiende algo, o prácticamente todo, tiende a no creérselo. Recuerda con extremo dolor coyuntural una frase lapidaria del detective que se inventó Carlos G. Reigosa (Nivardo Castro), «todo lo probable es sospechoso», y entonces va y se convierte por completo en enemigo de sí mismo, y se marcha.
Decidió darse una tregua durante la que llegó a plantearse archivar la libretilla de campaña y sin descartar incluso quemarla (que lo hará) no ha podido evitar escribir esta página porque lleva horas, tan comprimidas que parecen días, subsumido en un sin sentido agobiando.
Ayer leyó en la prensa titulares que parecían los del domingo que viene y pensó que son un montón de montones los que querrían que ayer hubiese sido el domingo que viene. Y hoy, rizando el rizo del acabose, escucha bien prontito una encuesta en la radio cuyos resultados son la constatación imposible del soplar y sorber al mismo tiempo porque dice que la mayoría le dará la mayoría al PP pero a la vez la mayoría dice mayoritariamente que no se fía del PP.
«Monumental sinsentido» escribe en mayúsculas Charolito y además lo recuadra y subraya. A continuación, nerviosísimo de los nervios como ni recordaba haberlos tenido, despunta su boli tachando la página entera con tal ira que la deja fileteada, triturada, hecha polvillo microscópico de celulosa. Al borde del colapso se encarama sobre sí mismo, se enciende el último pitillo mirando a la nada desde el ventanal, y se pregunta si el personal se habrá instalado en lo del «para lo que me queda en el convento, me cago dentro».