Ene 24 2011

Buchitos de salón

don-tancredoDe salón torea como dios, pero en la plaza no le ha visto torear nadie nunca jamás. Frente al espejo se gusta y regusta, se pavonea, se engalla, se desplanta y se adorna, pero en el albero no le ha visto hacerlo nadie nunca jamás. Acaba de volver a mostrarlo y demostrarlo desde los cercados de la cartuja, donde además clamó que hay sed y que hace sed para acto seguido mostrar y demostrar que él agua no da (tampoco sabe seguro si la tiene) y que como mucho repartirá buchitos… pero de salón.

Diestro gallardo (¡ah NO, que ese es otro!) y valeroso (¡uy, me equivoqué de nuevo!) frente al espejo…, es ahí justamente, frente a la tabla de cristal azogado por la parte posterior, donde (cree que) inventa sus faenas y, sobre todo, donde las sueña… Él sólo frente a si mismo. Y dormitando porque soñar lo insoñable también es trabajoso y él no es torero de fatiguitas, no. Él (frente al espejo siempre) se ve glorioso y triunfante,  y se ve así sin despeinarse, sin esfuerzos ni apreturas, sin capotazos, ni muletazos, ni quiebros ni espadazos: ¡menudo cansancio! Él, él sólo siempre frente a su reflejo, saliva y babea soñándose en volandas de la afición, mientras sus partidarios a modo de guardia pretoriana protegen y reprotegen su traje (que no vestido, esa es terminología de toreros de verdá mientras que traje es terminología camPPsista) de color morado gurPPeliano con remates en purpurina trilera. Él de salón no tiene rivales, él de salón no tiene parangón (ni tampoco agua y clama que hace sed, pero sí buchitos).

Todo eso hizo y soñó en los cercados de la cartuja de donde salió derretido en su propio éxtasis camino del ruedo a librar el esperado mano a mano. Y allí, en el mágico redondel de glorias y fracasos, expuso por fin su tauromaquia, esa que estaba más que seguro (al igual que sus partidarios) que le llevaría directamente al magno palco palaciego. Una tauromaquia consistente en no hacer nada, absolutamente nada, nada de nada de nada. Una tauromaquia consistente en quedarse quieto como una estaca mientras su contrincante se reventaba dando verónicas y chicuelinas, gaoneras y revoleras, naturales y trincherazos…, esquivando embestidas y quebrando cornadas. Y él quieto parao, sin mover ni un milímetro las zapatillas, aguardando el inevitable cornalón mortal a su contrincante. Esperando tumbadodepié el desenlace, sabedor, y cómo y cuánto, que al burel ya se le ha extraído la bravura y la maldad y los resabios, y se le ha dejado tan amaestrado como a la afición que harta de puyazos y banderillazos se resigna doblando la cerviz y se repucha en sí misma como paso previo a cortarse la coleta colectivamente porque a partir de ahora el toreo/la tauromaquia consistirá en toros domesticados yendo del ronzal de un torero de salón cuyo único arte único es quedarse quietoparaotumbaoydepié  y que aún clamando que hace sed agua no dará, como mucho mucho muchísimo buchitos de salón.

A cuidarse!!

 


Ene 21 2011

Cazarrecompensas

jaLa mayor concentración de cazarrecompensas del universo está ahí, y ahí está también la mayor concentración de la galaxia de recompensas en busca de cazadores o cazadoras.

L@s hay, much@s, de justo justo eso que estás pensando. Se nota en todo su esplendor desde bien temprano cuando el frío se camufla vestido de bruma y allá al fondo se escucha lo que en una montería sería berrea. Y no sólo se oye entreverado con la escarcha de fuego que no de hielo…; además se ve con absoluta nitidez en el fondo de miles de ojos inyectados de deseo y se huele entre los recovecos de esencias y fragancias. Pasa cada mañana y se repite sistemáticamente cada media mañana, cada mediodía, cada atardecer, y, sobre todo, cuando el ocaso despide estrategias señalando la llegada de la hora de la verdad. Y es justo entonces cuando aquellos ecos, aquellos aromas y aquellos afanes se mezclan como si fuesen los elementos químicos de un explosivo y se convierten en bombas de ansias desmedidas y salvajes codicias. Los escenarios entonces se trasladan de los recintos feriales a calles, hoteles, discotecas y apartamentos… Ayer fue así y mañana volverá a ser así.

Cazarrecompensas desatad@s y desaforad@s recompensas en busca de cazador@s rastreando una y otra vez donde desparramar pruritos, comezones y reconcomios… Pero también batidas de tramper@s profesionales, oleadas de avezad@s virtuos@s del arte de la patilla y el gañote echando sus cañas en todos y cada uno de los stand(ques) en la seguridad de que muy mal se tendría que dar para no pescar aunque fuese un par de pezkeñines. Indivu@s con masters y doctorados en supervivencia, camelo y estafa, a l@s que las nuevas tecnologías les van como trajes a medida: se inventan portalicos que llenan de fotos (no importa si robadas) y de textos (qué más da si de las alforjas del copia y pega), se hacen tarjetas de visita cuanto más floridas mejor, y se lanzan en cuerpo, alma, estómago (y otras vísceras) a la pesca (da igual de altura que de bajura o incluso el marisqueo) en la certeza de que algo caerá entre tanto río, arroyo, laguna, mar u océano.

La mayor concentración de cazarrecompensas que se pueda imaginar está en fitur. Y en fitur está también la mayor concentración de recompensas en busca de cazador@s. 

Y todos y cada uno de ell@s a lo suyo, inasequibles al desaliento y sin alterarse lo más mínimo ni siquiera cuando desde las afueras de sus monterías lleguen noticias como que el paso previo a la jubilación será una estancia laboral a modo de purgatorio en los mismos núcleos de las centrales atómicas, o, a más a más, que para jubilarse a los 65 y tener la pensión máxima habrá que haber cotizado como mínimo 58 años.

A cuidarse!!

 


Ene 17 2011

Tengo un cuaderno

jose-manuel-sanchezLa hija de puta que viste de «negro guadaña» nos lo ha quitado. A ver porqué. La cabrona esa que luce palmito en «negro guadaña» ha matado a mi hermano mayor y me ha vestido el alma de catafalco y pena. La muy zorra se lo ha llevado sin dejarle decir ni adiós. A ver porqué.

Estoy seguro que lo hizo a traición porque de frente jamás hubiera podido: era muuuuy buena gente y la buena gente siempre está rodeada de gente, era torero y si le hubiera embrocado de frente con un trincherazo le hubiera partido el espinazo. Lo ha hecho a traición, sin duda alguna. No podía haberlo hecho de otra forma, la hija de puta.

Gran amigo. Gran conversador y mejor tertuliano. Gran consejero. Gran policía. Leonés a todas horas. Torero siempre: torero siendo policía, torero siendo amigo, torero compartiendo confidencias del todo inconfesables, torero en la discreción, torero absorbiendo informaciones y luego repartiéndolas y compartiéndolas (sólo con otros toreros). Torero de la vida al punto de que en su último instante seguro que esbozó una de sus sonrisas y uno de sus guiños para decir, jacarandoso y pícaro, «confieso que he vivido». Torero de arte siempre, no de arte churrigueresco de floritura sino de arte pulcro y cabal, ceñido y templado, caballero leonés.

Ahora mismo estoy con él, compartiendo un exquisito puro y remachando consejos mientras se ajusta su pajarita: «anótalo todo, absolutamente todo, en un cuaderno, y siempre, absolutamente siempre, haz saber no lo que has apuntado en el cuaderno sino que tienes ¡un cuaderno!»… Lo estoy haciendo Jose, lo haré tronko.

Te echaré de menos hermano, muchísimo. Y me moriré de envidia porque allá donde estés, estarás tertuliando de la vida en mayúsculas con nuestro bandolero del alma Ramón. Os buscaré. Y os recordaré todo el rato.

Va por usté Maestro! Nunca te olvidaré!!

 


Ene 8 2011

Lo más lejos, a tu lado

shanghai-desde-el-piso-25-11Cuando escuchó aquello por primera vez sintió que un calambrazo atravesaba todo su cuerpo. Un calambrazo de fuego que a la velocidad de la luz recorría una y otra vez cada estancia y cada dependencia de aquel saco de huesos, recreándose especialmente en ese nicho en el que fue confinada su alma. Ahí pasó mucho rato muchas veces, rebañando en cada esquina, en cada pliegue, en cada pocito ahora cegado pero alguna vez rebosante. No sintió dolor, sintió alivio… Alivio y emoción. Sintió que estaba siendo rescatado, rehabilitado, resucitado por aquel calambrazo de fuego volcánico que acababa de incendiar sus sentimientos y que amenazaba con hacerle estallar los sentidos.

Lo más lejos, a tu lado. Se lo repitió cien veces…, mil quizás. Primero bisbiseándolo, luego en susurro, después con la voz grave, más tarde chillándoselo. Se lo escribió en la piel, se lo labró en las carnes, se lo tatuó en el corazón, se lo inyectó en las neuronas una a una. Lo más lejos, a tu lado; lo más lejos, a tu lado; lo más lejos, a tu lado… Sólo eso pero una y otra vez y otra más y vuelta a empezar. Y todas y cada una de ellas poseído por una emoción inagotable que le causaba deliciosos escalofríos de ida y vuelta que con extrema dulzura le punzaban en el mismo centro de su corazón.

Lo más lejos, a tu lado. Pasaron los días pero no dejó ni un instante de escuchar aquellas seis palabras. Sí notó, pero muy ligeramente, que ya no era exactamente la versión original. Sí era la misma voz, el mismo timbre, la misma entonación y la misma musicalidad, pero no sonaba del todo igual… sonaba como si se estuviese desgastando la versión original. Y se empezó a preocupar. Y se asustó. Y creyó estar empequeñeciéndose. E intentó revolverse, rebelarse. No pudo, y temió que empezaría a hacerse enemigo de sí mismo. Sabía que sería lo que terminaría pasándole si no frenaba en seco aquel grisáceo galope esquizofrénico que él mismo azuzaba sin saber porqué.

Entonces despertó. Y lo más lejos, a tu lado fue lo primero que escuchó. Y el calambrazo de fuego volvió a recorrerle por completo a la velocidad de la luz. Y estaba a su lado.

A cuidarse!!