Jodío fumeque
Charolito escuchó esta mañana en la radio que la autoridá quiere prohibir fumar alrededor de parques y colegios y a poco se muere de golpe de un doble infarto agudo de corazón y cerebro. «¿Nos hemos vuelto tontos o qué?…, ¡qué afán, qué obsesión con prohibir!… ¡Y qué hipocresía y cuánta falsedad: prohibir lo que lleva un sello que dice Impuesto Sobre Las Labores del Tabaco…!… ¡Prohibir usarlo sí pero prohibir venderlo no!»…
Charolito la verdad es que empieza a estar hasta los güevos… «¿No hay cosas más importantes¿, ¿no hay cosas más prioritarias?»… Charolito, como su querido y admirado maestro Juncal, quiere poder morirse como le pete, y para quien ose prohibirle esta manera de morir tiene un puñado de ideas y propuestas sin duda muchísimo más importantes: que prohíban la delincuencia, que prohíban el tráfico, que prohíban la estafa que mata en vida, que prohíban la contaminación, que prohíban la rapiña empresarial, que prohíban las SICAV y fusilen a los sicavistas que a diario se descojonan de todos en la misma proporción que nos roban a todos porque roban al estado y el estado somos todos, que prohíban la experimentación con medicamentos guaises del copón como los de la gripe A(hhhhhh), que prohíban los contratos de becarios que son los que antiguamente se conocía como esclavos, que prohíban el hambre, que prohiban la guerra, que prohíban la existencia de politicastros como los que esta mañana bombardearon una flotilla de ayuda humanitaria (los mismos sanguinarios que metódicamente matan y rematan a la población a la que iba esa ayuda devastada)… Charolito se encisca y no para, su ira y su indignación amenazan con dejar el volcán islandés (¿qué fue de él por cierto? ¿o formaba parte del sainete de la crisis?) en cerillita mojá…
Charolito, cómo no, es firme partidario de la prohibición… de prohibir: «prohibido prohibir». Y ahí atrincherado…, de ahí no le sacan ni siquiera las múltiples posibilidades que la jaimitada pudiera tener. A saber…
Prohibir fumar alrededor de parques y colegios supondría un notable alivio en la carnívora crisis que nos está succionando la vida porque…: se construirían fumaderos legales lo que daría empleo y riqueza a especuladores, perdón a constructores, y esclavistas, perdón a empresarios; daría riqueza y empleo a programadores y vendedores de GPS’s porque deberán estar perfectamente señalizados los nuevos territorios antipitillo y los artilugios que ya tenemos no valdrían una mierda; daría riqueza y empleo a los constructores de señales y a los pintores de señales por idénticas razones a las ahora mismo expuestas; y, por terminar aquí, daría riqueza y empleo a la autoridá y a sus súbditos porque habría que crear auténticas manadas de maderos con la denominación «brigada antipillito» o «patrulla antifumeque» y eso supone muchos mandos, muchos agentes, muchos confidentes, muchos centros de internamiento, muchas legislaciones rebosantes de sanciones, muchos picapleitos que acusen o que defienda…
«¡¡A la mierda…, ni por esas…!!», grita Charolito que añade y reitera: «hay cosas más urgentes empezando por prohibir la venta de lo que se quiere prohibir consumir». Ya más calmado, y entre las volutas de su cigarrito, dibuja una última maldad, «que prohíban la venta legal y que impulsen la venta clandestina, tendrían muchos más ingresos extraordinarios porque tendrían que adiestrar ejércitos de camellos, con sus mandos incluidos».
A cuidarse!!! (me voy a echar un pitillo)









