Sep 19 2017

Black & Noir: novelas exclusivas para leer en Smartphone

 

Me gustan los libros. Mucho. Su estilazo, su olor, su textura… Me gustan un huevo. Pero me gusta mucho más, más que mucho más, la Literatura, esa gran dama, la gran Madre de tantas cosas, de prácticamente todo… Y es por ella, y es para ella, este proyecto en el que he puesto tanta ilusión, tanto empeño, tanto trabajo, que se ha convertido en la más rica obsesión de todas las ricas obsesiones con las que he coqueteado, flirteado y consumado con inmenso placer.

Le toca a ella ahora, a la Literatura. Y de lo que se trata es de hacerle una transfusión masiva de actualidad, de realidad actual: nuevos espacios, nuevos medios, nuevas herramientas, nuevos códigos, nuevos lenguajes, nuevos escenarios entre emisor y receptor… Una transfusión no sustitutiva sino complementaria. No un reseteo, sí una actualización.

Verás:

Los teléfonos móviles, los smartphones, son el lugar donde más se lee y más se escribe. WhatsApp, Email, Twitter, Facebook, Instagram, Internet. Incluso, todavía, SMS.

Donde más se lee y más se escribe mientras se ven videos y fotografías, se escucha música (y mensajes de audio), se planifican viajes, se reserva mesa en restaurantes…

Parece claro, por tanto, que hay que llevar a la Literatura al sitio donde más se lee y se escribe. Y, además, que hay que hacerlo complementándola con esas otras cosas que se hacen mientras se lee y se escribe: ver y mirar, oír y escuchar, conversar y debatir, viajar, comer…

Está claro, entonces, que hay que llevar a la Literatura al lugar donde más se lee y más se escribe. Pero NO digitalizando (fotocopiando) libros e incrustándolos tal cual, y sin más, en el teléfono móvil. Eso NO.

SÍ hay que llevar la Literatura al lugar donde más se lee y más se escribe escribiendo novelas exclusivas para leer exclusivamente en smartphone con contenidos extra audiovisuales exclusivos. Esto SÍ.

Y como coincidiremos, confío, en todo eso, es ahí y es así cuando nace y comienza un tiempo nuevo, un nuevo tiempo de la novela y para la novela: el tiempo Black & Noir.

 

Black & Noir 

 

Te lo presento.

Novelas exclusivas para leer exclusivamente en Smartphone con contenidos extra audiovisuales únicos. Novelas que edita Black & Noir y que publica en la APP Black & Noir.

Novelas exclusivas de los mejores autores en español que se distribuyen por entregas semanales con un contenido extra único en cada entrega.

Textos inéditos, textos exclusivos, textos concebidos para Black & Noir y escritos para Black & Noir.

Contenidos extra audiovisuales y literarios. Entrevistas y conversaciones para descubrir los secretos de los autores, sus reflexiones, sus técnicas de escritura, sus rincones… Sus bibliotecas, sus canciones, sus ciudades… Textos inéditos y rarezas…

 

Black & Noir.

Comienza un tiempo nuevo.

Un nuevo tiempo para la novela.

El tiempo Black & Noir.

Otra forma de editar es posible.

Otra forma de leer es posible.

Black & Noir: Sensaciones Literarias.

Bienvenid@. Estás en tu casa.

 

 

 


Jul 4 2017

Black & Noir

Sigue esta pista.

 


Abr 24 2017

Esperanza Aguirre dimite

Lo llaman mono, es mono: forodependencia. Crónica, insorteable, intratable…

Mucho tiempo sin aparece por aquí, demasiado…; hoy se me van los pies. Poco, pero se me van, se me han ido a las cinco en punto de la tarde.

Hoy, (aquel) El Foro hubiera empezado así…

¡A cuidarse!


Sep 26 2016

Irrelevancia e indiferencia

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Rescato del fondo del cajón la muy arrugada y llena de dobleces carta de navegación para intentar volver a tatuarla de letras. No es fácil, nada fácil, porque además de que casi (siga queriendo que) se me ha olvidado escribir, además me faltan letras, muchas ricas y sensatas letras que sospecho siguen dando tumbos por el éter mientras reajustan brújulas y astrolabios.

Deshago dobleces y aliso arrugas, verifico que las letras que hubo siguen empeñadas en desvanecerse mientras van jugueteando al escondite con quien sigue creyendo que ahí las ancló, fuerzo la vista más allá de lo imposible como me enseñaron a hacer y trato de hacer una selección entre aquellas que me siguen pareciendo salvables, a las que fijo con resistentes boyas, y las que intuyo (¿o deseo?) quizá recuperables, a las que lanzo flotadores de rescate.

Paralelamente, y puesto que la paciencia es algo (alguien) que ni conozco ni tengo intención de buscar, encontrar ni (casi) conocer, me quito el traje de grumete y me calzo el de náufrago con todos sus complementos, desde la isla perdida, que ya me he inventado, a la botella donde enterraré el mensaje, que ahora tengo que tramar.

¿Tramar?

Tramar: 1/ Atravesar los hilos de la trama por entre los de la urdimbre, para tejer alguna tela. 2/ Disponer o preparar con astucia o dolo un enredo, engaño o traición. 3/ Disponer con habilidad la ejecución de cualquier cosa complicada o difícil.

Entre la dos y la tres habita el resultado de esta trama; la primera no es mala tampoco.

Sigo.

¿Irrelevante?

Irrelevante: Que carece de relevancia o importancia.
Relevancia: Cualidad o condición de relevante, importancia, significación.
Relevante: 1/ Sobresaliente, destacado. 2/ Importante, significativo.
Sobresaliente: Que sobresale.
Sobresalir: 1/ Dicho de una persona o de una cosa: Exceder a otras en figura, tamaño, etc. 2/ Aventajarse frente a otros, distinguirse entre ellos.
Importante: 1/Que importa. 2/ Que tiene importancia.
Importancia: 1/ Cualidad de lo importante, de lo que es muy conveniente o interesante, o de mucha entidad o consecuencia. 2/Representación de alguien por su dignidad o cualidades.

Ergo:

Irrelevante: Ni importante, ni conveniente, ni interesante. Sin entidad. Inconsecuente (falta de consecuencia en lo que se dice o hace).

¿Sigo?

¿Indiferente?

Indiferente: 1/ No determinado por sí a algo más que a otra cosa. 2/ Que no importa que sea o se haga de una o de otra forma. 3/ Que no despierta interés o afecto.
Indiferencia: Estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado.

Ya hay trama, puede haber mensaje. Mejor dicho: ya hay mimbres, pero… ¿hay cestero?, ¿y será capaz de hacer el cesto?

¿Cesto?

(Cesto: Del latín caestus. Armadura de la mano, usada en el pugilato por los antiguos atletas romanos, consistente en un conjunto de correas guarnecidas con puntas de metal que se ataba alrededor de la mano y de la muñeca, y a veces subía hasta el codo).

Cesto:

“Estimado lector (de mis entretelas),
Te envío, desde esta porción de indiferencia rodeada de irrelevancia por todas partes, este manojillo de señales que dicen que, mediante mecanismos fundamentalmente bioquímicos, inducirá en las células o los organismos una respuesta determinada.
Las señales indican, tozudamente, que no es importante, ni conveniente, ni interesante; que no despierta interés porque da igual que se haga de una o de otra forma; que por no causar no causa ni repugnancia, tampoco, y no sé qué será peor, inclinación.
¿Qué determinada respuesta estará siendo, o habrá sido, inducida? ¿Irrelevancia o indiferencia?
Paciente no soy y esperar tu respuesta requiere de un cuajo que no tengo ni tendré. Es por ello que mientras cavilo si me resigno a aguardar tengo que ponerme con urgencia a pergeñar un plan para salir a la búsqueda de respuestas, mejor dicho de palabras. No tengo mapas ni astrolabios ni brújulas, me guío por el sol, la luna y las estrellas, y los vientos; a donde me lleven me es indiferente, sé que no será un lugar irrelevante”.

2Introduzco (en-cesto es sinónimo) el mensaje en la botella y me dispongo a lanzarla a la mar océana. Pero sé que me entretendré porque he encontrado una cuerda…; y soga que encuentro, en vez de usarla, la lleno de nudos.

Nudos que no serán importantes ni convenientes ni interesantes ni consecuentes; nudos (y palabras, cartas, reportes, crónicas…) que serán, claro está, irrelevantes, y que, obviamente, causarán indiferencia.

A cuidarse!!

 


May 22 2016

Manguis por Canillejas

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¡Cuánto tiempo!

¡¡Imperdonable!!

Ya, pero aunque no sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí.

¿Justificable? ¡Sí!

Siempre estamos. Ahora algo mas por Fiat Lux, trajinando crímenes y novelas negras. Pasa y verás, es puro Black & Noir.

Y mientras vas y vienes, echa un vistazo a este álbum de fotos de una excursión con Gómez Escribano y Manguis por Canillejas.

¡¡Volveré!!

 


Mar 8 2016

New Pompey

IMG_5626“Acaba de morir mi madre. Acabo de separarme. Acabo de renacer entre los restos de una vida destrozada y no hay nada bueno en eso”.

Así arranca la novela de Horacio Convertini, “New Pompey”. Una novela que duele. Que rebaña.

Lee:

“Lo que vengo a decirte merece alcohol en sangre”.

“Es falso que el odio te haga hervir la sangre… El odio es un relámpago helado de lucidez”.

“Hay que barajar y dar de nuevo, hurgar dentro de uno hasta que aparezca el coraje. Tiene que estar en algún lado”.

“New Pompey. De eso se trata. Vos y yo frente a una mina de oro”.

“Podría discutirle hasta quedar afónico que New Pompey es el delirio de su mente arruinada”.

“Los pescados se pudren por la cabeza. Los barrios, por la gente”.

“…esos lugares te agarran y no te sueltan más”.

Barrio. Dolor. Odio. Atraco. Refugio. Soledad. Homosexualidad.

Barrio: “Puente Alsina”, tango de Benjamín Tagle Lara: “Mi barrio es mi madre que ya no responde… ¡Qué digan adónde lo han ido a enterrar!”.

¿Ha muerto ‘el barrio’?

New Pompey. Horacio Convertini.

Esta es su banda sonora.

Foto: Laura Muñoz.


Feb 20 2016

Contra la violencia de género

El terroris566937bce208a[1]mo machista es una de las peores taras sociales que padecemos. En eso estamos todos de acuerdo. El terrorismo machista es una indecencia social indeseable, insoportable, inaceptable… (y un montón de ables mas). También estaremos de acuerdo en eso. El terrorismo machista, la violencia de género, debemos combatirlo todos, con todo y todos los ratos de cada rato (exactamente igual que contra cada terrorismo); sin miramientos, sin piedad, sin compasión hasta que lo exterminemos. Todos (espero, confío) coincidiremos también ahí.

Fijadas las posiciones, anclados en ellas, no se debe escatimar ni regatear ni un sólo planteamiento de combate. Ni uno. Y es por ello que cuando se dé un paso contra la violencia de género debe reconocerse y sumarse a él sin el menor titubeo. Ahora bien, exactamente con la misma convicción, a ese posicionamiento debe exigírsele el máximo. Mucho más cuando, como es el caso que nos va a ocupar, quiénes por vez primera lo hacen son constructores de cultura, ni más ni menos que escritores de género negro y a la par organizadores de ferias y festivales dedicados el género negro, en todas, todas, sus declinaciones.

Violencia-machista[1]Este fin de semana en que se publica este texto se celebra uno de ellos que justo nace este fin de semana: ‘Morella negra como la trufa’. Bien, en ese certamen se ha leído el “Manifiesto de los festivales de Novela Negra contra la violencia de género” (que aquí puedes leer), y por ello, usándolo si quieres como coartada, reivindico desde aquí que ese manifiesto sea enriquecido en valentía y actualizado en (y con) mucho mayor compromiso. Lo ha hecho uno de los mejores escritores de los que disfrutamos, David Llorente, y suscribo todas y cada una de sus reflexiones, las hago (también) mías (con su permiso), y me sumo con los ojos cerrados a los planteamientos de David poniendo a pie de página mi firma y mi compromiso. Te invito a que tú también lo hagas.

Contra la violencia de género. Sin titubeos, sin regates, hasta los tuétanos.

violencia-de-genero-basta[1]

“Errores del manifiesto de las semanas negras contra la violencia de género”.

David Llorente.

Siempre me han gustado los manifiestos vanguardistas. Siempre he sentido debilidad por esa sucesión de párrafos numerados en los que un escritor (como portavoz de un movimiento) daba un paso al frente, declaraba que la vieja literatura había muerto y se proclamaba fundador/inaugurador de los nuevos tiempos que estaban por venir, unos nuevos tiempos que (por supuesto) estarían marcados por la fuerza, por la originalidad y por la irreverencia.

Los gritos desde la vanguardia no eran más que eso: gritos. Y duraban tanto como dura la vida de los soldados que encabezan la primera línea de batalla. Morían pronto, pero no morían en vano. Nos mostraban el camino por el que deberíamos avanzar.

– ¿Qué camino?

– El del compromiso.

– ¿Y el del valor?

– También.

Hoy (en esto de la literatura) qué poca gente da un paso adelante. Los artistas prefieren jugar a hacerse el muerto sobre las aguas de un mar en calma o esperar desde la orilla a que se vayan las medusas, tan venenosas, tan transparentes. Nadie se abre paso a codazos hasta la línea de fuego. Hay demasiado miedo a que una bala perdida (o teledirigida) nos parta el corazón. Hoy (por eso) los manifiestos se escriben desde la retaguardia.

– ¿Como el manifiesto de las semanas negras?

– Sí.

El manifiesto de las semanas negras contra la violencia de género está lleno de grietas y por esas grietas se cuela un tufo a improvisación y a política que nos obliga a terminar de leerlo con un pañuelo en la boca. Un manifiesto contra la violencia machista no puede tener grietas. Un manifiesto contra la violencia machista tiene que ser un muro que vaya desde la tierra hasta el cielo, absolutamente indestructible, cuya contundencia haga darse la vuelta a sus enemigos, que enterrarán (para siempre) su cerrazón, su ignorancia y su miedo, las armas con las que nos atacan. Un manifiesto contra la violencia machista no deberían firmarlo semanas negras, sino nombres y apellidos concretos, y entre los nombres que lo escribieran no debería haber solamente pollas, sino también algún cerebro y algún corazón, especialmente el cerebro y el corazón de alguna mujer, de esa manera no les habría salido tan vacío, tan aséptico y tan impersonal.

– Y tan rebatible.

– También.

El manifiesto de las semanas negras contra la violencia de género incurre (entre otros muchos) en dos errores de bulto: la imagen de que el hombre debe proteger a la mujer y el paternalismo, es decir, dos de los múltiples platos en los que hoza el cebado cerdo del machismo.

– ¿Hay más errores?

– Sí.

La novela negra no se centra necesariamente en la víctima, pero eso (al fin y al cabo) no es importante, es (simplemente) una manera de entender un género literario. Lo verdaderamente importante es que (a partir de esa comparación) el manifiesto de las semanas negras contra la violencia de género se ocupa de la víctima, en detrimento del agresor. Señores: la mujer no muere por violencia machista, la mujer no muere a manos de su pareja. A la mujer la matan. Es un asesinato y hay un asesino. ¿De verdad somos expertos en novela negra? Pues a ver si reconocemos un crimen cuando lo tenemos delante de las narices. ¿De verdad somos escritores o lectores? Pues a ver si llamamos a las cosas por su nombre.

– ¿Algo más?

– Sí.

El manifiesto de las semanas negras contra la violencia de género debe explicar (debe dejar bien, pero bien claro) que el asesinato de las mujeres es el final del camino y (sobre todo) que el camino ha sido largo y ha estado empedrado de otros muchos tipos de violencia machista. Un manifiesto en contra de la violencia de género debe hablar de la violencia psicológica, de la violencia sexual, de la violencia económica, de la violencia patriarcal, de la violencia simbólica, de la violencia doméstica, de la violencia institucional, de la violencia laboral, de la violencia obstétrica y de la violencia mediática.

– ¿Y la violencia física?

– La violencia física es lo último.

– ¿Donde confluyen todas las anteriores?

– Exacto.

Debería haber hablado del proceso de anulación de la mujer, de ese tren de largo recorrido que la llevará por las destartaladas estaciones (los túneles) de la soledad, del aislamiento, del silencio, de la incomprensión, de la desinformación. El manifiesto tenía que haber dicho que (en muchas ocasiones) la mujer ni siquiera sabe que está siendo maltratada, de manera que acaba siendo asesinada sin haberle ni siquiera dado tiempo a pedir ayuda para salvarse. Señores de la novela negra, ¿tan poco nos interesa el perfil psicológico de la víctima?

– ¿Has terminado?

– No.

Un manifiesto en contra de la violencia de género no debe pedir más vigilancia policial ni más protección para la mujer. Un manifiesto en contra de la violencia machista debe ir al origen del problema, a la Historia, a las raíces del mal, del maltrato a la mujer, de la misoginia. Un manifiesto no debe tener un tono de duelo, sino de declaración de guerra. Y hablar de la educación. De la marginación de las carreras de humanidades. De la supresión de la asignatura Educación Para la Ciudadanía, donde se enseñaba al adolescente a no ser violento, donde se animaba a la mujer a empoderarse. Eso es lo que se espera de un manifiesto.

– Ponerse en primera línea de fuego.

– Eso es.

Leemos el último párrafo y (si el tema no fuera tan serio) nos echaríamos a reír. El manifiesto en contra de la violencia de género se justifica delante del género masculino y les pide perdón porque (precisamente) son hombres los que lo firman. Sublime.

– ¿Por qué escribes todo esto?

– Porque alguien tenía que hacerlo.

El manifiesto de las semanas negras en contra de la violencia de género está escrito (supongo) con las mejores intenciones, pero aquí las mejores intenciones no bastan. Si para escribir una novela estamos obligados a investigar y tardamos años en terminarla, ¿cuánta más información deberíamos recabar y cuánto tiempo deberíamos dedicar para dar forma a un manifiesto de semejante seriedad, de semejante envergadura social? Y cuando se firma un papel (esto es algo más que un papel) hay que leerlo, y después de haberlo leído, leerlo otra vez. De lo contrario podríamos estar firmando algo que (en realidad) no compartimos.

Quiero ser el primero en firmar un manifiesto de las semanas negras en contra de la violencia machista, pero uno que no empiece con una abstrusa cita que (además) ha sido escrita por un hombre. No cuesta tanto encontrar alguna frase feminista escrita por alguna mujer. Dejo algunos nombres: Sor Juana Inés de la Cruz, Emilia Pardo Bazán, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Gloria Fuertes, Rosa Montero, Wislava Symborzka, Herta Müller, Magdalena Tulli, Tony Morrison, Gabriela Mistral, Rosa Chacel, María Zambrano, Virginia Woolf, Alfonsina Storni, Carmen Laforet, Almudena Grandes…


Ene 26 2016

David Llorente, Madrid:frontera

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Madrid:frontera es un ajuste de cuentas”.

Conversación con David Llorente sobre su novela recién publicada Madrid:frontera, y sobre él.

 

 

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Madrid:frontera se escribió desde la indignación, desde la rabia, desde el dolor… Es una novela social… El escritor tiene que comprometerse, no mirar para otro lado”.

 

“Nos roban la identidad y sabemos que nos la están robando…, depende de nosotros dejárnosla robar o no”.

“David, ¿conoces a algún Igi W. Manchester? ¿Podríamos ponerle cara? ¿Quién podría ser?”.

 

 

Fotos: Laura Muñoz.

 


Ene 24 2016

Escucha Pamplona Negra

Cinco de las ponencias, mesas redondas y actividades de Pamplona Negra 2016.

Eso es lo que puedes escuchar aquí, en la radio de la Novela Negra.

Abre marcha “Rock & Noir”, Novelas Negras que cantan. 90 minutos de palabras y ritmos para responder a la pregunta ¿a qué suenan las novelas negras? 60 canciones, 10 novelas.

Andreu Martín ahora en una fantástica ponencia titulada “La Negritud”. Presentada por Carlos Erice.

El futuro, que es presente, del Género Negro. “Novela Negra: otras formas, otros estilos. Con Carlos Zanón, David Llorente, Marcelo Luján y Manuel Barea. Modera Carlos Bassas.

“Del asesinato como una de las bellas artes: tres maestros del crimen confiesan su modus operandi”. Mesa redonda moderada por Sergio Vera en la que intervienen Juan Ramón Biedma, Carlos Salem y Claudio Cerdán.

“Ficción Noir: veracidad vs verosimilitud”. Mesa redonda moderada por Alejandro Pedregosa en la que intervienen Empar Fernández, Toni Hill y Félix G. Modroño.

¡¡A disfrutar!!


Ene 23 2016

Rock & Noir, Pamplona Negra

Bienvenidos a un aquelarre negro de palabras y ritmos.

60 canciones, 10 novelas.

Hora y media de radio sin radio, de novelas sin novela, de palabras y ritmos.

 

 

Hay muchas novelas que dan el cante…, muchas.

Hay bastantes novelas que, de una u otra forma, tienen música, llevan música… Bastantes.

Y luego…, luego hay novelas, algunas novelas, que cantan… Novelas que cantan… Un manojillo…

Y a ellas… vamos a viajar.

Manuel Vázquez Montalbán…, con Tatuaje.

Andreu Martín…, con El blues del detective inmortal.

Luis Gutiérrez Maluenda…, con Música para los muertos.

Javier Márquez Sánchez…, con Letal como un solo de Charlie Parker.

Carlos Salem…, con Camino de ida.

Alexis Ravelo…, con La Estrategia del Pequinés.

Paco Gómez Escribano…, con Manguis (que sale en unas semanas).

Ramón Palomar…, con Sesenta kilos.

Montero Glez…, con Talco y Bronce.

Y Carlos Zanón…, con Marley estaba muerto.